La novena etapa del
Giro de Italia ha dejado volvió a servir para que los principales contendientes pudiesen medir sus fuerzas en sus aspiraciones a la clasificación general. Entre ellos un
Enric Mas que ha tenido que enfrentarse a la dureza de la alta montaña.
En este tablero de ajedrez, la formación Movistar intentó mover sus piezas con valentía, filtrando en la escapada del día a hombres clave como Einer Rubio y Enzo Milesi.
La intención era clara: buscar el triunfo parcial y descargar de responsabilidad a su líder en el grupo principal. Sin embargo, el guion de la jornada se torció debido al empuje incesable del pelotón, comandado en gran medida por los intereses de otras escuadras.
El corredor balear explicó la situación vivida en las carreteras italianas con total franqueza al cruzar la línea de meta, reconociendo el esfuerzo de sus compañeros y la superioridad de los rivales en los kilómetros de desenlace.
"No, como habéis visto el plan era intentar ganar con Einer y Milessi, y bueno, al final Decathlon han tirado por detrás muy fuerte y creo que les han pillado a falta de poquito para meta". El trabajo de desgaste impuesto por el equipo francés neutralizó la ofensiva, dejando la resolución de la jornada en manos de los corredores más fuertes de la ronda italiana y obligando a Mas a medir sus fuerzas en un terreno donde no hay lugar para esconder las carencias físicas.
Más allá del desenlace táctico, la jornada sirvió como test para el líder de Movistar, quien no pudo seguir el ritmo impuesto por los favoritos y acabó cediendo terreno, nuevamente.
Cuestionado directamente por Eurosport sobre el momento crítico en el que no pudo aguantar la rueda de los grandes aspirantes, el ciclista mallorquín no buscó excusas y admitió su falta de fuerzas con una sinceridad aplastante. "Tú lo has dicho, no podía".
"No podía seguir el ritmo"
Esta situación, sumada al peso histórico que siempre recae sobre los referentes del ciclismo nacional, podría suponer una pesada losa mental para cualquier deportista, pero Mas se muestra inusualmente sereno ante las expectativas.
Lejos de escudarse en factores externos, el corredor desgrana los motivos reales de su rendimiento actual, recordando que su preparación ha estado severamente condicionada por una pausa prolongada que ha mermado su capacidad de respuesta ante la altísima exigencia competitiva.
"No, yo no siento ninguna presión, simplemente vengo de un periodo muy largo sin competir, sin entrenar. Previo a la pretemporada he estado tres meses sin tocar la bici, bueno, sin hacer nada de deporte y es una cosa que podía estar en nuestros planes y nada, simplemente lo mejor que podemos hacer es aceptarlo e intentar darle la vuelta". Con esta perspectiva analítica, el ciclista afronta las próximas etapas de la carrera no como una derrota definitiva, sino como una fase de reconstrucción personal.
El objetivo ahora pasa por asimilar el esfuerzo acumulado, encontrar un mejor golpe de pedal durante la segunda semana y demostrar esa resiliencia indispensable para brillar en el ciclismo de élite mundial.