Tibor del Grosso es reconocido como uno de los mejores bajadores y manejadores de la bici del pelotón, forjado en el ciclocross. Al igual que Mathieu van der Poel, su compañero y líder, el neerlandés está dando el salto a la carretera con éxito.
Sin embargo,
tras quedar fuera de la lucha en
Strade Bianche, se ganó al público a su manera.
El corredor de Alpecin-Premier Tech abrió su temporada este sábado en la Strade Bianche y afina la forma con vistas a las clásicas de las Ardenas. Llega tras un curso de ciclocross brillante: batió a
Wout van Aert en Heusden-Zolder, se proclamó campeón nacional neerlandés y fue segundo en el Mundial de Hulst. Con esos galones, inició la campaña en ruta sin presión.
Su técnica sobre la bici, incluso con estado de forma incierto, lo convertía en outsider para la carrera italiana, plagada de tramos de sterrato donde cuentan tanto las piernas como la colocación y la pericia. No obstante, no tuvo las piernas para pelear por el resultado y rodó durante gran parte del día en grupos rezagados.
Tibor del Grosso es uno de los grandes talentos del WorldTour.
Pero en tiempos de tecnología y redes sociales, también se ve qué hacen quienes quedan lejos de las cámaras. Del Grosso, en particular, se propuso ofrecer espectáculo en la Toscana: hizo caballitos en lugares tan improbables como el durísimo sector de sterrato de Le Tolfe y la propia Via Santa Caterina.
Con rampas de hasta el 18% y el 16%, respectivamente, ya es complicado subir en bicicleta a ritmo. Del Grosso, sin embargo, según varios vídeos que pueden verse abajo, las afrontó a su manera y dio a los aficionados un motivo extra para seguir la carrera más allá de el imponente triunfo de Tadej Pogacar. Correrá Tirreno Adriático junto a Mathieu van der Poel a partir del lunes de la próxima semana.