Maxim Van Gils regresa a la competición este domingo en el
Tour Auvergne Rhône-Alpes 2026 después de una ausencia cercana a los cinco meses, en un momento clave de la temporada y con novedades importantes en su entorno profesional dentro del equipo Red Bull-BORA-hansgrohe.
El corredor belga afronta este retorno no solo como una vuelta al pelotón, sino también como una primera evaluación real de su nuevo proceso de preparación, tras un cambio de entrenador que marca un giro en su planificación deportiva de cara a los próximos objetivos, incluido el
Tour de Francia.
La estructura técnica de Maxim Van Gils ha cambiado recientemente tras la salida de Dan Lorang, antiguo director de rendimiento del equipo, lo que ha obligado al corredor a reorganizar su preparación en plena temporada. En este nuevo escenario, Van Gils ha comenzado a trabajar con el entrenador belga Marc Lamberts, ex entrenador de
Wout van Aert, una figura con experiencia en el máximo nivel del ciclismo profesional y con un perfil metodológico distinto al anterior enfoque dentro del equipo.
El movimiento se enmarca en una transición interna dentro de
Red Bull - BORA - hansgrohe, donde otros corredores también han ajustado su planificación en busca de continuidad competitiva tras cambios en el staff técnico.
El proceso de transición no ha sido inmediato ni completamente ajeno a la incertidumbre. Van Gils explicó cómo vivió ese momento dentro del equipo tras conocer la salida de su anterior preparador.
"Un mes después de mi caída recibí un mensaje en el que me decía que quería llamarme, y de alguna manera intuí que se iba a marchar”, explica Van Gils a
WielerFlits. “Me lo explicó y lo entendí. Nadie está atado a un equipo. Si prefiere estar en otro sitio, que se vaya tranquilamente. No había inquietud, pero sí fue un periodo complicado, en plena temporada. Pero yo estaba en mi fase de preparación, así que para mí fue más fácil que para Remco”.
Marc Lamberts, una apuesta por un enfoque diferente
La llegada de Marc Lamberts supone para Van Gils un cambio en la dinámica de trabajo. El nuevo entrenador aporta una metodología más flexible y un estilo de comunicación más directo, algo que el corredor valora especialmente en esta etapa de su carrera.
“Soy fan, porque ahora puedo comunicarme en mi propio idioma”, afirma Van Gils con entusiasmo. “Por otro lado, no puedo decir nada malo de Dan. Lo ha gestionado de forma profesional, pero estoy contento de trabajar con Marc. A partir del domingo, en el Tour Auvergne Rhône-Alpes, veremos si eso también da sus frutos (ríe)”.
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El belga también destaca la influencia del nuevo preparador en otros corredores del equipo y cómo eso refuerza su confianza en este cambio.
“Si observas en el equipo cómo corren los hermanos Mick y Tim Van Dijke y cómo está rindiendo Laurence Pithie, te das cuenta de que Marc sabe lo que hace. Es un poco más tranquilo en su enfoque, opta por un estilo en el que da algo más de libertad al corredor, y quizá eso me vaya mejor. De hecho, eso es algo que me gusta”, concluye.