Giulio Ciccone se mantuvo en la general durante la primera semana del
Giro de Italia, incluso lució fugazmente la maglia rosa tras la cuarta jornada de competición, pero finalmente se dejó ir en la etapa 8 para aumentar sus opciones de éxito en una fuga.
Y, de inmediato, al día siguiente, Ciccone salió a por su objetivo con un ataque valiente en mitad de la etapa del domingo.
El corredor de Los Abruzos atacó junto a Diego Ulissi y Toon Aerts en un pequeño repecho a 75 kilómetros de meta. Aunque Aerts no colaboró con sus dos compañeros para enlazar con la escapada del día, Ciccone y Ulissi sí lograron su propósito.
En gran parte gracias al espigado alemán Max Walscheid, que se descolgó de la escapada para ayudar a Ciccone a recortar buena parte de la renta de los líderes, aunque su ayuda no bastó para cerrar el hueco por completo, algo que dejó a Ciccone insatisfecho después.
“Ni hoy me han querido dejar ir”, dijo Ciccone en Eurosport, aludiendo a que el sábado se dejó caer en la parte alta de la general de forma voluntaria, perdiendo 5 minutos.
Decathlon deja marchar a Ciccone
Pero la ventaja de los fugados, con o sin Ciccone en el grupo, nunca superó con holgura los dos minutos por el trabajo decidido del Decathlon CMA CGM Team, que confía en el
segundo en Blockhaus, Felix Gall.
“Los chicos del Decathlon me iban trayendo de vuelta”, lamentó Ciccone sobre el inicio de la etapa, cuando intentó meterse en la escapada con un movimiento temprano que el equipo francés no consintió: “Ahí gasté mucha energía intentándolo tantas veces”.
Aunque fue en vano, Ciccone no bajó los brazos. Más tarde, saltó hacia el grupo cabecero con otros corredores. “No tenía nada que perder e hice el enlace en el repecho. Ese esfuerzo también me exigió mucho”.
El desgaste pasa factura
Con los líderes llegando al pie del Corno alle Scale con una renta mínima sobre el pelotón, Ciccone no esperó y arrancó de inmediato del grupo, con solo Einer Rubio capaz de seguir el ritmo del italiano. Pero Ciccone sabía que debía coronar más rápido para mantener a raya a los favoritos de la general, así que atacó una vez más para soltar al colombiano a 8 kilómetros de meta.
Giulio Ciccone estuvo al ataque en la etapa 9
“Me seguía sintiendo fuerte y lo di todo. Sin embargo, la ventaja era demasiado pequeña”, analizó Ciccone. “También noté en las piernas los esfuerzos de antes. Fue un buen intento”.
Pese al revés, Ciccone mira con ambición al resto del Giro con varios objetivos posibles, desde cazar etapas hasta la clasificación de la montaña.
“Quizá, si hay montaña desde la salida, me sea más fácil coger la fuga. Además, al pelotón le costará más controlar la carrera. En cualquier caso, será más favorable para mí”, concluye Ciccone.