La hoja de ruta a largo plazo de
Lidl-Trek para las clásicas ya no es un rumor susurrado en reuniones de desarrollo. Es un plan interno. Y en su centro se alza el campeón checo de 23 años,
Mathias Vacek. El corredor ha dejado claro que el equipo estadounidense lo ve como el futuro eje de su campaña en el pavé, pero también precisa el calendario.
Hablando con Wielerflits, reconoció tanto la ambición como el camino que queda por recorrer. “El plan dentro de Lidl-Trek es que
yo suceda a Mads Pedersen como líder para las Clásicas. Pero, por ahora, aún tengo mucho que aprender de él”, dijo Vacek.
Con solo 23 años, el checo todoterreno ya exhibe el perfil de un corredor hecho para el norte. Sólido contrarrelojista, potente tras etapas duras y cómodo en grupos reducidos, ha insinuado repetidamente un techo que va más allá de las tareas de gregario. En el Opening Weekend del año pasado estuvo, posiblemente, entre los más fuertes de la carrera, mientras que su Giro de Italia subrayó su motor y su resistencia.
A día de hoy, sin embargo, la estructura en Lidl-Trek es nítida. Pedersen, campeón del mundo en 2019, sigue siendo la referencia.
Construir bajo la influencia de Pedersen
Vacek no describe una jerarquía basada en la contención. Habla, más bien, de una sociedad forjada durante el Giro que cambió su percepción de lo que puede llegar a ser.
“Aunque solo habíamos corrido unas pocas pruebas juntos antes, el Giro del año pasado lo cambió todo. Ahí quedó claro que juntos somos muy fuertes”, explicó. “Mads siempre crea un ambiente en el que tenemos que ganar. Realmente puede motivarte a dar el 120%. Eso me encanta.”
El enfoque del danés, cree Vacek, encaja con su instinto competitivo. “Mads no corre de forma conservadora, sino muy abierta. Eso me viene bien y saca a relucir mis fortalezas. Tengo muchas ganas de correr con él.”
La dinámica no es solo de mentor y aprendiz. Es colaborativa, competitiva y se apoya en cualidades compartidas. Ambos rinden en carreras agresivas y selectivas, donde la colocación y la potencia pesan más que los vatios en la alta montaña. “Vimos que compartimos muchas cualidades. Podemos ayudarnos a ganar carreras. Tenemos que seguir construyendo sobre eso, especialmente en las Clásicas.”
Mathias Vacek quiere asumir más protagonismo ante la lesión de Mads Pedersen.
Una sucesión, no un reemplazo
El momento de las declaraciones de Vacek llega inevitablemente con el telón de fondo del inicio accidentado de 2026 para Pedersen. La caída del danés en la Volta a la Comunitat Valenciana le dejó con fracturas de muñeca y clavícula, y puso en duda su programa de primavera. Pero las palabras de Vacek no suenan a oportunismo. Suenan a paciencia.
“Todavía me queda un largo camino para llegar a su nivel”, admitió. “Por otro lado, también sé que realmente tengo las cualidades para ocupar ese papel algún día. Todo lo que invierta ahora, creo, dará sus frutos.”
La autoconciencia es clave. Vacek entiende su propio perfil. No intenta reinventarse como escalador puro ni como aspirante a grandes vueltas. “Sé que nunca podré seguir a los mejores escaladores. Y si lo intento, pierdo fuerza en el llano y en las carreras quebradas. Por eso seguiré haciendo lanzamientos con Mads, donde está nuestra fortaleza tras etapas duras y en grupos pequeños.”
Es una evaluación pragmática de un corredor que aún moldea su identidad. En lugar de perseguirlo todo, afina las áreas que podrían convertirlo, con el tiempo, en candidato a los Monumentos por derecho propio.
Aprender el oficio de ganar
El propio Pedersen ha elogiado en público el potencial del joven compañero, calificándolo de “una locura” y destacando su disposición a sacrificar opciones personales para aprender. Para Vacek, ese intercambio es deliberado. “Quiero ayudarle a ganar su carrera soñada, Roubaix. Sé que puede hacerlo”, dijo.
Esa línea dice mucho. La ambición de Vacek no se plantea como una toma inmediata del relevo, sino como acumulación. Experiencia en colocación. Experiencia en gestionar los tramos adoquinados. Experiencia en leer carreras que se rompen con los abanicos y el caos.
También mira un lienzo más amplio. Junto a las Clásicas, espera oportunidades en el Tour de France, en fugas tempranas y en contrarrelojes, con Europeos y Mundiales en el horizonte. El desarrollo es por capas, no lineal. “No estoy preocupado por mis propias oportunidades. Todo eso llegará. Primero, me centro en las Clásicas y luego en el Tour.”
Un futuro ya trazado
Dentro de Lidl-Trek no hay dudas sobre la dirección de viaje. La dirección del equipo ya ha indicado que, cuando Pedersen ceda eventualmente el timón de las Clásicas, Vacek estará listo.
Por ahora, sin embargo, continúa el aprendizaje.
A los 23 años, con títulos nacionales, experiencia en grandes vueltas y un contrato a largo plazo que lo afianza en el núcleo del equipo, Vacek no está siendo acelerado. Está siendo preparado.
El plan, como él mismo reconoce, es la sucesión. Pero el método es paciencia, repetición y aprendizaje a la sombra de uno de los mejores especialistas de un día del pelotón.
Y si ese proceso sigue su curso, el futuro líder de Clásicas de Lidl-Trek ya pedalea en la dirección correcta.