El regreso de
Jonas Vingegaard a la competición no será suave. Tras semanas de incertidumbre por su caída en entrenamiento y la posterior enfermedad, el danés ha añadido
París-Niza a su calendario, una carrera que el ex seleccionador nacional Anders Lund describe como todo menos indulgente.
“Es una alternativa más dura que las otras”,
dijo Lund en conversación con Eurosport. “Empieza alrededor de París, donde puede hacer un frío helador, casi puede nevar. Y los primeros días con abanicos suelen ser agitados y estresantes.”
Ahí reside la tensión de la fase inaugural. París-Niza es célebre por sus peleas nerviosas por la colocación y los cortes al viento que pueden finiquitar la general antes de que aparezca la montaña. Para un corredor que vuelve tras una caída y una preparación alterada, esas primeras etapas ganan peso.
“Normalmente, Jonas es muy bueno en esas batallas de posición y en los finales con abanicos”, explicó Lund. “Pero cuando regresas después de una caída, puede que ruedes con más cautela y no asumas los mayores riesgos.”
De un invierno alterado a un cambio repentino
La preparación de Vingegaard para 2026 ya ha estado marcada más por la interrupción que por el diseño. Una caída invernal en España fue seguida por una enfermedad que le dejó fuera de su estreno previsto en el UAE Tour. La baja de última hora comprimió su calendario e intensificó el escrutinio sobre su preparación.
París-Niza no era el plan original. Pero, según Lund, el ajuste encaja en el calendario general. “Había mucha especulación sobre qué debía hacer Vingegaard tras el cambio de programa. Le faltaban días de competición, y París-Niza es una muy buena carrera para sumarlos”, dijo Lund.
La elección también evita choques internos. “La alineación en torno a Tirreno–Adriático estaba más cargada de aspirantes a la general. Aquí parece que había mejor espacio para Vingegaard, sin meterse y entorpecer las ambiciones de sus compañeros.”
Aislado, es un movimiento lógico. En contexto, supone un regreso de alta intensidad en un momento en que normalmente se preferiría estabilidad.
Jonas Vingegaard debutará en 2026 en la París-Niza
¿Preparación, no presión?
Lund no plantea París-Niza como un objetivo de todo o nada. Con el Giro de Italia y el Tour de Francia en el calendario de Vingegaard, la temporada sigue siendo larga y exigente.
“Le espera una temporada larga y dura con dos Grandes Vueltas”, dijo Lund. “Por eso también puede usar París-Niza como parte de la preparación, quizá sin correr con el cuchillo entre los dientes para ganar la general.”
Esa flexibilidad puede ser clave. “Puedes modular la dureza de las carreras en las que participas”, añadió Lund. “Depende de dónde esté físicamente y de lo que se pueda permitir.”
El mensaje más importante, sin embargo, es simple. “En cualquier caso, es bueno que esté listo y pueda correr. Si no, no estaría en la lista de salida.”
Para Vingegaard, el regreso llega tras un invierno ya marcado por la interrupción y el ajuste. París-Niza no le devolverá el ritmo con suavidad. Exigirá colocación, resistencia y temple en frío desde el primer día.
Que se convierta en una campaña plena por la general o en un regreso medido a la competición solo puede aclararse cuando empiece la carrera. Lo seguro es que la primera prueba de 2026 será todo menos controlada.