Tras una exitosa trayectoria en carretera con cinco victorias de etapa en Grandes Vueltas, un maillot de lunares del Tour de Francia y un segundo puesto en la Grande Boucle, el francés
Romain Bardet, de 35 años, se despidió el pasado verano en las carreteras de casa del Critérium du Dauphiné.
De este modo, puso punto final a una etapa brillante en el ciclismo en ruta, marcada por la regularidad en las grandes citas y por su capacidad para brillar en la montaña. Después, decidió hacer una pausa lejos de la bicicleta, un paréntesis necesario tras años de máxima exigencia.
Sin embargo, ese descanso no supuso un adiós definitivo al deporte, sino más bien un cambio de rumbo. Así, regresó como especialista de
gravel, fiel a lo que mejor conoce: competir y ganar.
En consecuencia, su adaptación a la nueva disciplina fue rápida. Ya en sus primeras citas, todavía con el maillot de
Picnic PostNL en 2025, Bardet sumó dos triunfos en pruebas
UCI y, además, rozó el título nacional francés. Estos resultados confirmaron que su talento seguía intacto, incluso lejos del asfalto tradicional.
No obstante, el cierre del año dejó un sabor amargo al no poder finalizar el Mundial de Gravel. A pesar de ello, ese contratiempo no mermó su ambición ni su ilusión de cara a 2026, sino que reforzó su determinación para seguir creciendo en el gravel.
Romain Bardet ganó a Alejandro Valverde sobre el gravel.
Sin contrato en carretera, Bardet ahora surca el barro con los colores de Factor Racing y lo hace, además, con una amplia sonrisa. Este nuevo capítulo le permite competir con otra perspectiva, pero manteniendo intacto su espíritu competitivo. Precisamente, el pasado fin de semana encontró un motivo especial para celebrar tras concluir la Castellón Gravel Race. Bardet cruzó la meta en primer lugar, imponiéndose con autoridad y con una renta holgada de dos minutos sobre otro exprofesional, Mads Würtz Schmidt. Por su parte, el neerlandés Mathijs Loman completó el podio.
Asimismo, la clasificación dejó otro nombre destacado: el vigente campeón en Castellón,
Alejandro Valverde, cerró su actuación en 11.ª posición, a ocho minutos del ganador. En definitiva, la victoria de Bardet no solo confirma su excelente adaptación al gravel, sino que también demuestra que, pese al cambio de disciplina, su instinto ganador permanece intacto.