Después de varios días sobreviviendo al caos, la lluvia y las trampas constantes del inicio del
Giro de Italia 2026,
Jonas Vingegaard llega por fin al terreno donde se siente más cómodo. El danés afronta la etapa 7, con final en el temido
Blockhaus, como su primer gran examen real en la carrera y también como la primera oportunidad para medir fuerzas frente al resto de favoritos
de la clasificación general.
El líder de
Visma - Lease a Bike apareció relajado en la salida, aunque plenamente consciente de la dureza de una jornada que puede empezar a definir el rumbo de la corsa rosa. “Eso espero”, respondió entre sonrisas cuando le comentaron que por fin llegaba el día de demostrar todo su potencial.
“Hoy es un día muy largo y duro. El tiempo lo dirá. Con suerte, al final tendré buenas piernas y podremos intentar algo”.
Después de una primera semana marcada por los nervios y las condiciones meteorológicas extremas, el Blockhaus representa el primer gran escenario para escaladores puros. Y aunque Vingegaard parte como principal favorito para ganar el Giro, el danés evitó mostrarse excesivamente agresivo antes de una etapa donde todavía existen muchas incógnitas.
Más que lanzar mensajes de autoridad, el dos veces ganador del Tour de Francia dejó claro que la clave será gestionar bien el esfuerzo en una subida que no admite errores. El Blockhaus, largo y constante, suele seleccionar por pura resistencia y es precisamente ese terreno donde Vingegaard acostumbra a marcar diferencias.
Sin embargo, el maillot rosa todavía parece lejos. La ventaja superior a seis minutos del líder de la general hace prácticamente imposible un cambio de liderato inmediato, algo que el propio danés considera incluso positivo para su equipo.
“Cada día que puedes llevar el maillot es un honor”, explicó. “Me encantaría tenerlo, pero seis minutos es mucho y no creo que sea capaz de conseguirlo hoy”.
Sin presión por vestir de rosa demasiado pronto
Lejos de obsesionarse con liderar ya la carrera, Vingegaard dejó entrever que en Visma no existe ninguna prisa por asumir el control total del Giro desde tan temprano. Mantener el maillot lejos del equipo permite ahorrar responsabilidades y gestionar mejor las fuerzas antes de las etapas decisivas de la tercera semana.
La sensación en el entorno del conjunto neerlandés es que el verdadero objetivo no pasa por dominar la clasificación desde el primer día de montaña, sino por ir construyendo diferencias progresivamente mientras el danés encuentra su mejor nivel.
Preguntado por la estrategia concreta del equipo para la etapa, Vingegaard sonrió y evitó revelar detalles. “Supongo que habrá que ver cuál será nuestro plan”, dijo con cierta ironía. “No voy a hablar de nuestro plan aquí”.
Lo que sí parece claro es que Visma intentará protegerle hasta el inicio de la subida final para después dejar que la carrera se seleccione naturalmente entre los grandes favoritos.
Jonas Vingegaard, estrella de Visma - Lease a Bike.
Más allá de las cuestiones tácticas, Vingegaard sigue transmitiendo una enorme tranquilidad en su primera participación en el Giro de Italia. El danés reconoce desde hace días que correr la corsa rosa era uno de sus grandes sueños y su actitud refleja más ilusión que presión pese a ser el principal candidato a la victoria final.