Soudal Quick-Step permitió que su mayor joya se marchara al final de la última temporada, con regreso a sus orígenes previsto para 2026. Con la salida de Remco Evenepoel, la escuadra belga remodeló su plantilla con la clara ambición de volver a ser una fuerza temida y respetada en los grandes Monumentos, incorporando un bloque de corredores con motor potente y capacidad probada para rematar. Uno de ellos es
Jasper Stuyven, que va a por todas en el
Tour de Flandes.
Sin embargo, la campaña 2026 se ha quedado muy por debajo de las expectativas. El equipo solo ha logrado dos victorias de etapa en la Volta ao Algarve, además de una etapa y la general en el Giro di Sardegna. Conviene decirlo: estos resultados distan mucho de lo previsto.
Jasper Stuyven fue uno de los fichajes estrella de Quick-Step esta temporada, procedente de Lidl-Trek. Hasta ahora, ha firmado un séptimo puesto en la Milán-San Remo y, la semana pasada,
la décima plaza en la En los Campos de Flandes 2026.
“Se habla mucho de los ‘cuatro grandes’, pero eso no significa que vayan a terminar automáticamente primero, segundo, tercero y cuarto”, dijo a
Het Nieuwsblad, en clara alusión a Mathieu van der Poel, Tadej Pogacar, Remco Evenepoel y Wout van Aert.
A sus 33 años, el belga no tiene nada que demostrar, con un palmarés repleto de victorias. Aun así, es plenamente consciente de que luchar por los triunfos en las Clásicas frente a la élite actual del pelotón siempre es una empresa complicada.
“Es una generación muy fuerte contra la que tengo que competir, pero no puedo salir con la idea de que hay cuatro o cinco corredores a los que simplemente no puedo seguir. Ese sería el enfoque equivocado.”
Stuyven no le teme a nadie
Mirando al Tour de Flandes de este domingo, Stuyven lanzó un aviso a los grandes favoritos: “No me limitaré a esperar un ataque el domingo, mi intención es pelear por el podio.”
Con tres top-10 en el Tour de Flandes, Stuyven aporta experiencia de sobra a la carrera. La incógnita es si esa experiencia, de palabra y de piernas, bastará para alterar un pulso dominado por los mejores del mundo. Stuyven y Soudal–Quick-Step tienen ahora la última palabra.