Tadej Pogacar volvió a imponer su ley en la Decana, firmando su cuarta victoria —tercera consecutiva— en la
Lieja-Bastoña-Lieja 2026 en un guion que mezcló caos inicial, control estratégico y resolución implacable. El esloveno, lejos de precipitarse cuando la carrera se agitó desde muy pronto, optó por la calma.
“Al principio iba atrás, siguiendo ruedas. Sabía que sería difícil, y lo fue”, explicó tras su victoria por delante de
Paul Seixas, describiendo ese arranque nervioso en el que el pelotón se fragmentó antes de lo previsto.
La presencia de
Remco Evenepoel en una escapada numerosa, que llegó a acumular cerca de cuatro minutos, pudo haber encendido las alarmas, pero Pogačar leyó bien la situación.
“Después de unos 20 minutos vimos que no era tan malo dejarles ir. Era un grupo grande y sin buena colaboración”, analizó, mostrando esa madurez táctica que le distingue. Aun así, no perdió de vista el peligro: “Remco puede irse desde lejos, así que lo mantuvimos bajo control”.
El equipo, clave en el desenlace
El triunfo de Pogačar no se entiende sin el trabajo colectivo. El esloveno quiso destacar el papel de sus compañeros, fundamentales para neutralizar la fuga y preparar el terreno para su ataque decisivo. “Vegard y Rune hicieron un trabajo increíble, y luego el resto del equipo también estuvo perfecto”, señaló, subrayando una actuación coral que sostuvo la carrera bajo control en todo momento.
Incluso la colaboración de otros equipos, como Decathlon, contribuyó a estabilizar la situación, evitando que la escapada se convirtiera en una amenaza real. Con el terreno allanado, la carrera quedó lista para resolverse en los puntos clave del recorrido, donde Pogačar rara vez falla.
La Redoute enciende la carrera
El momento decisivo llegó, una vez más, en La Redoute, el santuario donde se decide la Lieja moderna. Allí, Pogačar lanzó su ataque, un movimiento seco, medido, diseñado para seleccionar a los más fuertes. Solo uno pudo responder: el joven Paul Seixas, de apenas 19 años.
“Me esforcé mucho en La Redoute y vi que iba un poco al límite, pero en la cima se puso a mi lado y me impresionó”, reconoció el esloveno. La irrupción del francés no fue anecdótica: no solo aguantó el cambio de ritmo, sino que colaboró activamente en la fuga. “Tiró muy fuerte y abrimos una gran ventaja”, añadió Pogačar, consciente de que tenía ante sí a un rival inesperado… y peligrosamente sólido.
Roch aux Faucons dicta sentencia
Con la ventaja consolidada, la carrera entró en un duelo mano a mano entre experiencia y juventud. Pogačar, incluso, llegó a contemplar la posibilidad de jugarse la victoria al sprint. “En mi cabeza ya me estaba preparando para eso, porque era muy fuerte”, confesó sobre Seixas.
Pero el campeón volvió a recurrir a su terreno favorito: el ritmo sostenido en subida. En Roch aux Faucons lanzó el golpe definitivo. “Intenté mantener mi ritmo, conozco bien esa subida y me viene bien”, explicó. Esta vez, el joven francés no pudo resistir. La elasticidad que había mostrado en La Redoute se rompió definitivamente, dejando a Pogačar en solitario rumbo a otro monumento.
Tadej Pogacar gana la Lieja-Bastoña-Lieja 2026.
Historia en marcha
“Significa mucho ganar una de las carreras más importantes del año”, resumió Pogačar, consciente del peso de su logro. En un calendario selectivo, donde cada aparición implica máxima exigencia, el esloveno vuelve a responder. “No corro muchas carreras, así que hay mucha presión para rendir en días como hoy”, admitió.
Con este triunfo, no solo amplía su palmarés, sino que sigue escribiendo una de las trayectorias más dominantes de la historia reciente del ciclismo. Y lo hace, además, abriendo la puerta a una nueva narrativa: la aparición de talentos como Seixas, capaces de desafiarle… aunque, por ahora, sin destronarle.