El regreso de
Marcel Kittel al ciclismo profesional no ha sido sobre la bicicleta, sino desde el coche del equipo. El alemán, uno de los grandes velocistas de su generación, ha iniciado una nueva etapa como entrenador en el proyecto
Unibet Rose Rockets, donde trabaja estrechamente con
Dylan Groenewegen. Una colaboración que, por el momento, está dando resultados visibles tras un inicio de temporada notable del neerlandés.
Kittel, retirado a finales de 2019 tras una carrera repleta de éxitos, había decidido alejarse por completo del ciclismo. A sus 37 años, acumulaba un palmarés destacado con 14 victorias de etapa en el Tour de Francia, cuatro en el Giro de Italia y cinco triunfos en la Scheldeprijs, cifras que lo sitúan entre los grandes nombres del sprint.
Tras su retirada, optó por centrarse en su vida personal y mantenerse al margen del entorno competitivo. Según explica, necesitaba distancia antes de plantearse cualquier regreso. Durante ese tiempo recibió propuestas para integrarse en equipos, pero no consideró que fuera el momento adecuado.
“Fue una decisión consciente”,
explica Kittel. “Quería desaparecer un tiempo del deporte. Siempre había dicho que no me veía trabajando como entrenador o director deportivo. Mi prioridad era la familia y disfrutar del tiempo después de mi carrera. Necesitaba distancia antes de pensar en volver. Recibí varias propuestas para regresar a equipos, pero estaba en otra fase de mi vida”.
Un nuevo proyecto y otro contexto en el ciclismo
El contacto con Unibet Rose Rockets no es reciente. Ya hubo un primer acercamiento hace tres años, cuando la estructura aún no contaba con un velocista de primer nivel. Sin embargo, el contexto actual ha favorecido su incorporación.
Kittel destaca que el ciclismo ha evolucionado notablemente en los últimos años, con una mayor presencia de especialistas y un enfoque más científico en la preparación. Aun así, recuerda que la esencia del deporte sigue siendo la misma: el rendimiento físico y la fortaleza mental continúan siendo determinantes.
“Este es un mejor momento”, señala. “Han cambiado muchas cosas en el ciclismo. Hay más expertos, más ciencia aplicada, y eso permite conocer mejor a los corredores y prepararles mejor. Pero al final siguen yendo en bicicletas de dos ruedas. No solo hay que estar bien físicamente, también mentalmente”.
Marcel Kittel es uno de los mejores velocistas de todos los tiempos
Un rol centrado en lo mental y estratégico
Lejos de asumir funciones tradicionales de entrenador,
el alemán ha encontrado su espacio en la preparación específica de las carreras al sprint. Su labor se centra en dirigir reuniones, mantener el contacto con los corredores y ayudarles a gestionar situaciones tanto dentro como fuera de la competición.
Kittel considera que su experiencia como exprofesional le permite entender las necesidades del corredor desde una perspectiva diferente, especialmente en el plano mental, donde cree que puede aportar un valor añadido.
“Lo que más me gusta es preparar cada carrera al sprint, liderar las reuniones, estar en contacto con los corredores y escuchar qué problemas tienen y cómo puedo ayudarles”, explica. “Eso es lo que sentía que me faltaba como exprofesional que ha vivido mucho dentro del ciclismo”.
La conexión con Groenewegen
Uno de los aspectos clave de esta colaboración es la relación previa entre Kittel y Groenewegen. Ambos coincidieron en el Tour de Francia 2017, donde el alemán logró cinco victorias de etapa mientras el neerlandés estrenaba su palmarés en los Campos Elíseos.
Para Kittel, el talento y la velocidad de Groenewegen nunca han estado en duda. A su juicio, la diferencia respecto a la temporada anterior radica en la combinación de esas cualidades con una mayor fortaleza mental y el entorno adecuado dentro del equipo.
“Su talento y su velocidad siempre han estado ahí”, afirma. “Si lo unes a su fortaleza mental y a su nuevo equipo, tienes la fórmula para el éxito”.
El propio Kittel subraya la ambición del sprinter neerlandés, una motivación que también le impulsa en su nuevo rol. Además, destaca el ambiente particular del equipo, que mantiene una identidad diferente tras sus orígenes como proyecto vinculado a contenidos digitales.
“La motivación de Dylan es muy alta. Sigue siendo un ganador absoluto y quiere ganar. Su ambición también me da energía a mí”, añade. “El equipo tiene una atmósfera diferente, una ‘vibe’ distinta a la de un equipo tradicional. Hacen las cosas de otra manera y está funcionando”.
Marcel Kittel, en su etapa como ciclista profesional
Un equipo en crecimiento
La estructura Unibet Rose Rockets continúa en pleno desarrollo. Aunque ya compite en pruebas de relevancia, esta temporada marca un paso adelante con hitos como su primera gran victoria en la Ronde van Brugge y la futura participación en el Giro de Italia.
La transición hacia el máximo nivel exige, según Kittel, una adaptación progresiva y una atención constante a los detalles. En ese proceso, la implicación de corredores como Groenewegen resulta fundamental.
El neerlandés, que llegó procedente de Jayco AlUla, ha apostado por este proyecto con convicción, implicándose en su desarrollo y dedicando tiempo a su preparación.
“Hay que estar abierto a ello. Tiene que salir de uno mismo, y en Dylan es así”, explica Kittel. “Quiere hacerlo, dedica tiempo y energía cada día al equipo y se prepara bien. Los resultados llegan, pero los corredores son quienes los consiguen. Todo el mérito es suyo”.
Objetivos y perspectiva
En cuanto al futuro, Kittel mantiene una visión prudente. Considera que Groenewegen sigue siendo capaz de imponerse a cualquier rival en un buen día, aunque reconoce que el rendimiento puede fluctuar a lo largo de la temporada.
El gran objetivo del equipo pasa por el Giro de Italia, una cita en la que esperan recoger los frutos del trabajo realizado. Hasta entonces, la prioridad es seguir aprendiendo en cada carrera, independientemente de los resultados, con la intención de llegar en las mejores condiciones a sus metas principales.
“Estoy seguro de que Dylan puede ganar a cualquiera en un buen día”, concluye. “Pero el rendimiento tiene altibajos. Ese es nuestro punto de partida. El Giro es el gran objetivo y, hasta entonces, debemos aprender en cada oportunidad, haya salido bien o mal, para mejorar de cara a nuestras metas principales”.