El ciclismo italiano parece haber encontrado, por fin, la figura necesaria para llenar la sequía de títulos en grandes vueltas que arrastra desde la victoria de Vincenzo Nibali en el Giro de 2016.
En una jornada marcada por cielos despejados y temperaturas inusualmente cálidas que acompañaron al pelotón desde Trento hasta Bolzano, el joven
Giulio Pellizzari protagonizó una bonita exhibición para adjudicarse un doblete en forma de último parcial
, que certificó la clasificación general del Tour de los Alpes.
A sus 22 años, el corredor de Red Bull no solo descolgó en la última ascensión a figuras de la talla de Thymen Arensman y Egan Bernal, ambos de Ineos, sino que también hizo gala de su técnica en los descensos para asegurarse su triunfo.
La carrera fue una auténtica batalla táctica desde los primeros compases, especialmente en el ascenso de primera categoría a Cologna di Sopra, donde Tom Pidcock, del equipo Pinarello Q36.5, intentó una ofensiva junto a Juan Felipe Rodríguez, representante de EF Education.
Sin embargo, la fortaleza del grupo de favoritos terminó por neutralizar cualquier intento de fuga antes de la última subida, donde Pellizzari lanzó el ataque definitivo que encendió las esperanzas de la afición local.
Pellizzari desconfiaba de sus cualidades
Tras cruzar la línea de meta entre vítores, el joven talento no ocultó la importancia de este paso en su carrera profesional: "El objetivo era entrenar en las subidas largas y entender qué necesitaba mejorar. No tenía plea confianza, pero poco a poco me fui sintiendo mejor".
Este triunfo supone su primera victoria en una clasificación general y apenas su tercer éxito como profesional, lo que subraya la meteórica progresión de un ciclista que hasta hace poco cumplía funciones secundarias en el pelotón.
"El años pasado era solo un gregario"
Sobre este crecimiento, el italiano fue muy claro al explicar la presión que conlleva el liderato: "Es realmente diferente. El año pasado solo era un gregario. Empecé la carrera pensando 'espero poder rendir'. Esta mañana no tuve opción, tenía que rendir. No puedes permitirte decir 'no tengo piernas', tienes que dar mucho más".
La victoria de Pellizzari en los Alpes supone una declaración de intenciones a solo dos semanas del inicio del
Giro de Italia. El rendimiento mostrado frente a corredores como el propio Bernal, que terminó segundo en la general, o Michael Storer, del equipo Tudor, que completó el podio de la etapa, ha elevado las expectativas de su equipo de cara a la "Corsa Rosa".
En Red Bull apuestan por el italiano
Christian Pomer, director deportivo de Red Bull, se mostró sumamente optimista respecto a las posibilidades de su pupilo en la gran cita de mayo, destacando la cohesión del grupo de trabajo que ha rodeado al líder durante toda la semana: "Creo que podemos estar contentos con lo logrado aquí y también con cómo ha trabajado el equipo. Podemos tener la confianza sufuciente para poder luchar por el podio en el Giro".
El propio corredor reconoció que este éxito le permite afrontar el futuro inmediato con una mentalidad renovada y una mayor seguridad en sus propias capacidades físicas, algo vital para resistir la exigencia de tres semanas de competición al máximo nivel: "La carrera nos ha dado una mejor perspectiva, podemos descansar un poco más seguros ahora, un poco más confiados de que hicimos algo grande para el equipo aquí".
Jonas Vingegaard, estrella danesa de ciclismo
En Italia, espera Vingegaard
A pesar del entusiasmo generado, Pellizzari mantiene los pies en el suelo cuando se le compara con los grandes dominadores del circuito mundial como Jonas Vingegaard, admitiendo que todavía tiene margen de mejora antes de la salida oficial: "Espero no estar tan lejos. Me falta un poco de forma para estar listo para el Giro. Tengo algo que mejorar, pero para mí, para el equipo y para la gente que sigue, espero que la carrera esté abierta hasta el final".
El camino hacia la gran vuelta italiana continuará ahora para el joven escalador con una concentración en altura junto a su compañero Gianni Moscon, antes de viajar hacia Bulgaria para afrontar la "Grande Partenza". El ciclismo transalpino vuelve a sonreír y Bolzano ha sido el escenario de un relevo generacional que promete emociones fuertes en las próximas semanas de competición.