La premisa de cara al
Giro de Italia 2026 es nítida.
Jonas Vingegaard llega como gran favorito, con Joao Almeida señalado de forma generalizada como su principal opositor. Pero
Mikel Landa no tiene tan claro que el guion vaya a cumplirse sin matices. Al recordar cómo se desarrolló la Vuelta a España 2025, Landa apuntó a una carrera condicionada tanto por la fatiga y el recorrido como por la rivalidad.
“Creo que en La Vuelta, entre la fatiga del Tour y la extrema dureza que añadieron día tras día, se limitó un poco el espectáculo. Al final, su duelo quedó algo restringido en la última edición, así que quizá en el Giro veamos una batalla más abierta de lo que vimos”,
explica Landa en conversación con Marca.
Ese matiz importa. Aunque la expectativa general es que Vingegaard podría controlar la carrera en ausencia de Tadej Pogacar, Landa deja la puerta abierta a un escenario menos previsible cuando arranque el Giro.
Si los grandes nombres marcan el ritmo en cabeza, la perspectiva de Landa es más contenida. El español ya no fija sus ambiciones en un podio absoluto, sino que vira hacia un enfoque más oportunista.
“Cada vez es más difícil, así que prefiero estar un poco más centrado en luchar por una etapa, sin dejar de estar en la clasificación general, pero quizá sin esa obsesión de estar en el podio.”
Ese realismo se traslada a sus expectativas para la
Volta a Catalunya, donde se mide a muchos de los rivales llamados a definir el Giro. “Un poco de todo. Ya no basta con coger ritmo; estamos en marzo. También hay que aprovechar las oportunidades que salgan. Probablemente me falte algo de ritmo de competición y hay rivales muy fuertes, así que será difícil ganar, pero habrá que intentar dejarnos ver.”
Más que perseguir un único objetivo, Landa se posiciona como un corredor preparado para reaccionar, ya sea apuntando a etapas o manteniéndose presente a medida que se desarrolla la carrera.
Un rol en evolución en Soudal Quick-Step
Ese cambio de enfoque también se refleja en su papel dentro de Soudal - Quick-Step. Ya no es la referencia absoluta para la general; ahora compagina competitividad y experiencia, guiando a un bloque más joven mientras sigue aportando en carrera.
“Hablamos un poco en invierno sobre cuál podría ser mi rol, dónde me veía. Guiar un poco a esta nueva generación, ayudarles, aportar experiencia y ser uno más dentro del grupo. Este equipo siempre ha sido de ir a por etapas y ser agresivo, y eso es lo que quieren de nuevo: pelear por etapas. Ahora que Remco no está aquí, centrarnos más en victorias parciales.”
Es un giro sutil pero significativo. La identidad del equipo vuelve a la agresividad y el oportunismo, y el rol de Landa refleja esa dirección.
Longevidad, adaptación y lo que viene
Aunque su papel cambie, la capacidad de Landa para seguir compitiendo al más alto nivel se apoya en la adaptación y la rutina. “Por ejemplo, los vatios forman parte de mi carrera desde que pasé a profesional, así que estoy acostumbrado. Pero algunas tendencias recientes, como el entrenamiento en calor, me cuestan más. La nutrición también, pero en general me he adaptado lo máximo posible.”
Su experiencia también moldea su visión de lo que exige perdurar en el ciclismo moderno. “Mucho sacrificio y capacidad de recuperación. Nuestro éxito, nuestro rendimiento, se basa en la recuperación diaria, ya sea para alcanzar el pico de forma o para volver de lesiones. Así que en nuestra cabeza siempre está continuar, recuperar y volver a la bici.”
En cuanto a cuánto tiempo más seguirá ese proceso, ni el propio Landa cierra puertas. “No lo sé. En mi cabeza, quiero continuar. Veremos durante el año si es aquí o en otro sitio, y en qué condiciones, pero ahora mismo mi idea es seguir.”
Por ahora, el foco inmediato está en Catalunya y en lo que pueda revelar de cara al Giro. Y si Landa acierta, la pelea por la Maglia Rosa puede no ser tan lineal como muchos imaginan.