Remco Evenepoel mantiene un idilio con la Lieja-Bastoña-Lieja, donde ya cosecha dos victorias de tronío. El belga tres veces campeón mundial en la lucha contra el crono acudirá el próximo domingo a La Decana con la difícil empresa de batirse con
Tadej Pogacar.
La primavera ciclista alcanzará su último monumento este fin de semana. La más antigua de todas las grandes carreras de un día, será el escenario de reconquista del corredor de los
Red Bull - BORA - hansgrohe, que ya lanza el primer aviso a sus rivales tras convertirse en el primer gran favorito en reconocer el recorrido de la prueba.
Durante la jornada de reconocimiento, Evenepoel estuvo acompañado por su compatriota Maxim Van Gils, recibiendo el apoyo de muchos aficionados que se acercaron hasta el mítico muro.
No es una presencia casual. El campeón olímpico busca este año su tercera victoria en Lieja-Bastoña-Lieja, un logro que lo consolidaría aún más como uno de los grandes dominadores de las clásicas modernas. Su estrategia pasa por conocer al detalle cada tramo del circuito, especialmente los puntos donde puede lanzar un ataque decisivo.
Evenepoel tendrá duros contendientes
El belga no estará solo en su difícil empresa. Entre sus principales rivales,
figura la leyenda contemporánea Tadej Pogacar. Junto a ellos se sumará la irrupción del joven talento francés, y ciclista de moda, Paul Seixas. Con apenas 19 años, ha sorprendido gracias a destacados desempeños, llegando a La Decana con la intención de ponérselo complicado a los favoritos.
La expectación va en crecimiento a medida que se acerca el domingo. La Lieja-Bastoña-Lieja no solo cerrará el calendario de las clásicas de primavera, sino que servirá como termómetro del estado de forma de los grandes nombres del ciclismo antes de las grandes vueltas.
En este sentido, el reconocimiento del recorrido adquiere un valor estratégico clave, ya que permite a los corredores ajustar su preparación y definir sus tácticas.
La historia sonríe al astro belga
Evenepoel, que ya ha demostrado su capacidad para imponerse holgadamente en esta prueba, parece decidido a marcar el ritmo desde la bajada de banderas, incluso antes de que la carrera comience oficialmente.
Su doble reconocimiento del circuito en los días previos refleja la detallada y meticoluosa preparación, que con su ya conocida ambición podrían hacerle cumplir su sueño: volver a levantar los brazos en la meta de Lieja.
Con Pogacar y Seixas como posible revelación, o incluso Tom Pidcok, la edición de esa temporada puede ser una de las más difíciles por participantes. Pero si algo ha dejado claro Evenepoel con su temprano reconocimiento a La Redoute es que está listo para pelear hasta el final.
El domingo, la carretera dictará sentencia.
Evenepoel viene de ganar la Amstel Gold Race