Felix Gall acaba de finalizar segundo en el
Giro de Italia, el mejor resultado de su carrera en una Gran Vuelta y donde mostró su mejor nivel en la montaña. El austriaco pudo beneficiarse de una regla no escrita entre los profesionales, que podría explicar por qué nunca fue puesto a prueba en los descensos.
“Muy positivo. Vinimos con grandes ambiciones, y resultaron alcanzables. Sobre el papel apuntábamos al top cinco, pero soñábamos con el top tres”, compartió el corredor del Decathlon CMA CGM Team
Oliver Naesen a
IDLProCycling.
El quinto puesto en el Tour del año pasado
permitió a Gall aspirar más alto en este Giro, tras las bajas de corredores como João Almeida, Richard Carapaz y Mikel Landa (antes de la salida); mientras que en las primeras etapas también se vieron obligados a abandonar Santiago Buitrago y Adam Yates.
“Pensábamos que Giulio Pellizzari sería el segundo mejor escalador tras Vingegaard, pero resultó ser Felix. Fue fantástico”, dijo el belga. En la primera semana Gall abrió un hueco considerable frente a sus rivales directos por el podio; pero fue su regularidad durante toda la carrera la que le llevó tan arriba.
“Antes del Giro ya sabía que Felix estaría entre los dos o tres mejores escaladores, pero ¿cuán grande sería el correctivo en la contrarreloj de 42 kilómetros? Los grandes hombres de la general fuertes en crono no estaban realmente aquí, así que los daños fueron limitados. Aun así, el peligro siempre acecha en una Gran Vuelta.”
¿La colocación, clave del segundo puesto de Gall?
En la montaña, el austriaco recuperó el tiempo cedido en la crono, sobre todo respecto a Thymen Arensman. Pero, además, evitó perder tiempo en caídas, abanicos y en su debilidad más notable: los descensos. Naesen explica cómo su estatus de “segundo mejor” en el Giro desde temprano ayudó a él y al equipo.
“En años anteriores Felix gastaba mucha energía serpenteando y peleando por la posición, energía que luego le faltaba cuesta arriba. Si está claro que eres el segundo mejor escalador del pelotón, al resto le cuesta atacarnos. Hay reglas no escritas que hay que respetar”, argumenta el veterano. “Como segundo en la general, eres el segundo equipo en fila en el pelotón, lo que significaba que Felix estaba siempre octavo o noveno, bien colocado delante.”
Eso se tradujo en que el escalador nunca fue realmente exigido en los descensos, donde en el pasado había vivido momentos delicados. “Fue ideal en cada bajada. Si un Filippo Ganna hubiera estado rodando a nuestro lado en ese momento con Thymen Arensman, eso no habría estado permitido”, explica Naesen. Los demás equipos competirían bajo la misma premisa.
“Y también funciona al revés; si hubiéramos estado por detrás de INEOS en la general, tampoco habríamos rodado delante o metidos en su tren, y nos habría tocado aguantar la carrera detrás de ellos.”
Naesen defendió en primera persona a Gall
Además, Naesen fue el capitán de ruta del equipo, tomando decisiones sobre la marcha y comunicándose con otras escuadras. El equipo francés chocó a menudo con Team Visma | Lease a Bike y era Naesen quien llevaba la voz cantante.
“Victor Campenaerts es el portavoz en Visma - Lease a Bike, y si se acercaba a Felix en una etapa llana para preguntar qué planeábamos, él siempre respondía: ‘Soy un pasajero, habla con Oliver y déjame en paz’.”
La táctica del equipo fue bastante conservadora en cuanto a meter hombres en la fuga, con el bloque manteniéndose unido durante gran parte de la carrera. Sin embargo, la estrategia funcionó y Gall acabó segundo al término del Giro.
“En esas etapas no se esperaba nada de él; solo tenía que llegar con el primer grupo. Eso le dio mucha calma. Tras aquella caída del día dos, también le dije a Felix: ‘No entramos en eso. Estaba mojado, íbamos a 90 por hora, así que nos quedamos centrados atrás’. Le prometí que lo devolvería delante cuando llegásemos al puerto. Esas fueron realmente las fortalezas de Felix en este Giro”, concluyó.