La localidad oscense de Sabiñánigo se convertirá el próximo mes de junio en el epicentro del ciclismo nacional con la celebración de los Campeonatos de España, una cita que este año estará inevitablemente marcada por la dureza del perfil, las altas temperaturas y la reestructuración forzosa de sus recorridos.
Las obras para modificar la variante del municipio se encuentran paralizadas desde el pasado mes de diciembre, y ha obligado a la organización a modificar por completo los trazados que se habían previsto originalmente, diseñando una contrarreloj individual que promete convertirse en una auténtica trituradora para todos los participantes.
Con un total de 33 kilómetros de recorrido para
las categorías élite y sub-23 en la modalidad masculina, la exigente prueba contra el crono arrancará de forma explosiva en la céntrica calle Serrablo en Sabiñánigo para afrontar, sin apenas tiempo de coger ritmo de acople, una rampa muy selectiva hacia el núcleo histórico del municipio oscense; pueblo que castigará las piernas de quienes se ceben demasiado pronto.
A partir de ese primer punto crítico, el itinerario discurrirá por un terreno netamente rompepiernas a través de Sasal, Jarlata y Navasa, alternando constantes repechos que pican de forma continua hacia arriba en dirección a Bescansa con breves sectores mucho más favorables.
Una crono ajena a especialistas
El tramo decisivo de la jornada obligará a los corredores a exprimir toda su potencia con los duros pasos por Borres y Lárres, donde se rodará a plato antes de emprender el veloz regreso por Cartirana y la zona de La Pardina, para concluir finalmente en el corazón urbano tras cruzar con velocidad las calles Santa Orosia y Zaragoza.
Iván Romeo, estrella de Movistar Team.
Esta nueva configuración dejará de lado las grandes rectas completamente llanas para beneficiar de forma directa a los escaladores y fondistas del pelotón profesional español.
Por su parte, las categorías femeninas de élite, sub-23 y júnior disputarán una versión algo más reducida pero igualmente selectiva de esta batalla cronometrada, fijando su punto de salida junto a la zona comercial de la carretera N-330 para enlazar de forma directa con el revirado sector intermedio de Borres y Lárres antes de encarar la misma llegada urbana tradicional.
Rompepiernas también para la prueba en línea
La exigencia orográfica tampoco disminuirá en las esperadas pruebas en línea, cuyo espectacular trazado de alta montaña llevará a los distintos pelotones por escenarios verdaderamente emblemáticos del Pirineo aragonés como Biescas, Tramacastilla de Tena, Lanuza y la estación de esquí de Formigal, incluyendo el mítico y empinado ascenso a la Hoz de Jaca, un encadenado de puertos que emula el tramo definitivo de la Quebrantahuesos.
Los organizadores del Club Ciclista Edelweiss también trabajan a destajo para solventar los problemas de accesibilidad del municipio.
En la pelea por el maillot rojigualdo, se deberá completar varias vueltas a un circuito técnico y ratonero por las poblaciones de Latas, Lárrede, Puente Oliván y Senegüé que terminará de seleccionar el grupo antes de la línea de meta.
El Alto Aragón se prepara para nombrar a los nuevos campeones nacionales en un recorrido continuista respecto a la anterior edición en la andaluza ciudad de Granada.