Un brutal accidente sobre asfalto mojado en Bulgaria convirtió la Etapa 2 del
Giro de Italia en un primer punto de inflexión de la Gran Vuelta, con corredores trasladados al hospital, aspiraciones de la general hechas trizas y el leyenda del sprint y ahora analista de TNT Sports
Robbie McEwen advirtiendo que “la cara de la carrera ha cambiado por completo”.
El incidente se produjo a unos 23 kilómetros de meta, en la carretera hacia Veliko Tarnovo, poco antes de la última subida al Monasterio de Lyaskovets. Un grupo numeroso se fue al suelo en un tramo resbaladizo, con consecuencias que afectaron a varios equipos.
Jay Vine y Marc Soler fueron trasladados al hospital, mientras que el líder de UAE Team Emirates - XRG,
Adam Yates, perdió más de 12 minutos tras una fuerte caída y finalmente hoy se ha confirmado su abandono. Santiago Buitrago también se vio obligado a abandonar y fue llevado al hospital para más exámenes, mientras que varios corredores más se vieron retrasados o forzados a perseguir antes de la ascensión final.
Hablando en TNT Sports tras la etapa, McEwen, ganador de 12 etapas en el Giro d’Italia durante su carrera y portador de la Maglia Rosa en 2005, subrayó la implacable naturaleza del ciclismo. “Es un deporte realmente traicionero y el pelotón va tan junto que, si a uno le sale mal algo, hay 30 o 50 que lo pagan,” dijo.
“Puede pasar en una fracción de segundo”
La magnitud del incidente fue evidente al instante. Los vehículos médicos quedaron ocupados, la carrera se neutralizó temporalmente y varios ciclistas seguían persiguiendo o recibiendo asistencia cuando se reanudó la competición.
Para McEwen, lo más llamativo no fue solo la montonera, sino el contraste entre la dureza de la caída y la rapidez con la que muchos intentaron seguir. “Es increíble ver lo rápido que muchos pueden levantarse y continuar, pero por desgracia en este caso hay corredores que no han podido y han tenido que ir al hospital,” afirmó.
Las consecuencias deportivas también fueron inmediatas. Las opciones de Yates en la general quedaron virtualmente finiquitadas por el tiempo perdido, la carrera de Buitrago se terminó por completo y UAE quedó pendiente de los partes médicos de Vine y Soler. “Pero es otro recordatorio de que puede pasar en una fracción de segundo, la cara de la carrera ha cambiado,” señaló McEwen.
Corredores obligados a pasar página de inmediato
La etapa acabó reanudándose, con Jonas Vingegaard atacando después en la subida final antes de que Guillermo Thomas Silva se impusiera desde el grupo perseguidor y se vistiera de Maglia Rosa.
McEwen no planteó el accidente en términos de culpas. Apuntó, en cambio, a los instintos de un pelotón que pelea por la colocación en carreteras desconocidas y deslizantes, con cada corredor protegiendo su carrera antes de que el peligro se haga evidente. “Los ciclistas dirán ‘esto es ciclismo’,” comentó. “No hay mucho que puedas hacer en esa situación. No sabes lo resbaladizo que está hasta que llegas y pasa algo.”
La reanudación lo dejó claro. Tras una de las caídas más dañinas de lo que va de Giro, la carrera volvió enseguida a toda velocidad, con los equipos peleando por la posición antes de la última subida y el descenso.
“Y todo el mundo va a seguir apretando en ese momento, a defender su posición, intentar estar delante, hacer lo que necesita hasta que se descompone todo y entonces empiezan a pensarlo,” añadió McEwen. “Pero se vio después lo rápido que vuelven a acelerar, encaran el siguiente descenso y corren como si no hubiera pasado nada.”
Para los lesionados o los que se vieron forzados a abandonar, la Etapa 2 continuará mucho después de la línea de meta. Para la carrera, fue el día en que el primer boceto del Giro 2026 cambió en un solo y violento instante.