Tras un intenso Opening Weekend en Bélgica,
Matej Mohoric cree que la próxima
Strade Bianche 2026 ofrecerá un escenario muy distinto al vivido en Omloop Het Nieuwsblad y Kuurne–Bruselas–Kuurne. El corredor de
Bahrain Victorious considera que el sterrato de la Toscana pueden abrir más oportunidades tácticas, aunque admite que el gran favorito sigue siendo su compatriota
Tadej Pogacar.
El esloveno afronta la clásica italiana tras haber mostrado buenas sensaciones en la Clásica Jaén Paraíso Interior, donde terminó octavo. Esa carrera, también marcada por tramos de tierra, sirvió como referencia positiva antes del desafío en Siena. Además, en la escuadra de Bahrain no estará solo. Compartirá liderazgo con Pello Bilbao.
Uno de los factores que podría influir en el desarrollo de la carrera es el cambio en el recorrido. La edición de este año
contará con menos kilómetros de sterrato que en 2025, una reducción de unos 16 kilómetros que deja el total en 64,1 km de caminos de tierra. Según Mohorič, esto podría provocar una carrera algo más abierta.
“Debería funcionar”, explicó el esloveno
en declaraciones a CyclingNews. “Probablemente el UAE Team Emirates XRG intentará endurecer la carrera desde el principio, pero en cualquier caso permitirá que más corredores sigan en la pelea de cara al final”.
En ese contexto, Mohoric cree que el margen para ataques lejanos demoledores podría reducirse. “Este año habrá menos margen para las hazañas heroicas, donde el décimo clasificado termina a diez minutos. Puede que sea una carrera un poco más abierta”.
Matej Mohoric aspira a un gran resultado en la Strade Bianche 2026
Aun así, el excampeón del mundo de gravel es consciente de que la presencia de Pogacar condiciona cualquier estrategia. “No creo que pueda igualar su potencia, así que nuestro plan es estar en la lucha e intentar sacar el mejor resultado posible del grupo en el que estemos. Tenemos un equipo fuerte, no estoy solo”.
La diferencia de la Strade Bianche con las clásicas flamencas
El corredor también explicó que la dinámica de la Strade Bianche es muy distinta a la de las clásicas flamencas. Mientras que en Bélgica la clave suele ser el posicionamiento y la lucha constante por espacio, en la Toscana el esfuerzo físico acaba marcando más diferencias.
“Son carreras muy diferentes. En Bélgica todo gira en torno al posicionamiento y hay muchísimo nerviosismo”, señaló. “En Strade las piernas hacen más diferencia y la carrera se estira más. Para un corredor como yo es casi más fácil colocarse y mantenerse en buena posición”.
Una vez que el pelotón se rompe en los sectores de gravel, Mohorič cree que puede sentirse más cómodo que muchos rivales. Sin embargo, también advierte del peligro de excederse demasiado pronto.
“No se puede ir mucho más rápido en el sterrato. También hay que tener cuidado de no pasarse al principio y pagarlo más adelante. Siempre hay que saber dónde están los límites”, concluyó.