La
París-Roubaix 2026 ya tiene una de esas historias que trascienden el propio resultado.
Wout van Aert logró por fin levantar los brazos en el velódromo tras imponerse en un mano a mano espectacular frente al campeón del mundo
Tadej Pogacar, culminando un sueño que llevaba persiguiendo desde hace casi una década.
Nada más cruzar la meta, el belga dejó claro que su victoria iba mucho más allá de lo deportivo. “Significa todo para mí”, confesó emocionado. “Ha sido un objetivo desde 2018, cuando corrí esta carrera por primera vez”.
Van Aert recordó un episodio especialmente duro que marcó su relación con la “Reina de las Clásicas”: la pérdida de su excompañero
Michal Golas. “Desde entonces, mi objetivo ha sido venir aquí y alzar el dedo al cielo”, explicó. “Esta victoria es para Michal, pero sobre todo para su familia, para su equipo, para sus seres queridos”.
El triunfo llega tras años de intentos frustrados, caídas y mala fortuna en una carrera que no siempre le ha sido favorable. “De alguna manera, he tenido mucha mala suerte aquí”, reconoció. “Pero también me ha aportado experiencia”.
Esa experiencia fue clave en una edición especialmente exigente, donde incluso la suerte volvió a darle la espalda en algunos momentos. “Hoy tampoco estuvo de mi lado, pero seguí creyendo”, aseguró. “Y finalmente, la recompensa está aquí”.
El duelo final con Pogačar elevó aún más el valor de la victoria. En un escenario icónico como el velódromo de Roubaix, Van Aert se impuso en un sprint directo contra uno de los ciclistas más dominantes de su generación. “No hay nada más bonito que llegar a meta con el campeón del mundo”, afirmó. “Es un verdadero campeón y me lo puso muy difícil”.
Ganar en ese contexto tuvo un significado especial para el belga. “Ganarle en el sprint, mano a mano, es algo muy especial para mí”, añadió.
El desenlace no fue improvisado. Van Aert explicó que tenía el final perfectamente visualizado. “Cuando entré al velódromo, simplemente seguí mi plan”, relató. “En mis sueños y en mi preparación ya había corrido este sprint muchísimas veces, así que sabía exactamente qué hacer”.
Sin embargo, el momento más duro no fue el sprint, sino todo lo que ocurrió antes. “Lo más difícil fue llegar al velódromo”, reconoció. “Hubo muchos ataques, muchas veces estuve al límite para mantenerme a su rueda”.
Van Aert, recompensado tras tanto sufrimiento
Ese sufrimiento es, precisamente, lo que da valor a una victoria en Roubaix. “Es la recompensa a los momentos difíciles”, reflexionó. “Muchas lesiones, algunas caídas… ganar aquí lo hace todo más valioso”.
Van Aert también quiso destacar la esencia única de la carrera. “Es una carrera caótica”, explicó. “Creo que cada persona que llega a meta tiene su propia historia, y por eso es tan hermosa”.
Y en un día como este, el belga no tuvo dudas: “Puede ser difícil, pero es la mejor carrera que existe”.
Wout van Aert celebra su victoria en la París-Roubaix 2026 por delante de Pogacar.
Tras años de lucha, caídas y perseverancia, Wout van Aert escribió su nombre en el palmarés de la París-Roubaix con una victoria cargada de emoción, memoria y significado. Una de esas que definen una carrera… y una vida deportiva.