Ben O’Connor regresa al
Tour de los Alpes 2026 esta semana con un propósito claro. El australiano llega a la prueba del 20 al 24 de abril no solo para competir, sino para medir con precisión su estado antes del
Giro de Italia, el gran objetivo de su temporada. Ahora como líder de
Jayco-AlUla en la montaña, O’Connor ya no es el escalador emergente que utilizó estas carreteras para darse a conocer.
Vuelve como aspirante contrastado a las Grandes Vueltas, con expectativas y dinámica a favor en una carrera que ya fue decisiva en su trayectoria.
“Voy a más”,
asegura en una nota de prensa publicada en la web de la carrera. “Tras un bloque de altura entre Andorra y Sierra Nevada me siento preparado, y mi objetivo es ser competitivo en el Tour of the Alps. Es una carrera que siempre me ha encantado”.
Pocos corredores del pelotón tienen un vínculo con el Tour de los Alpes como O’Connor. Aquí, en 2018, logró el primer gran resultado de su carrera profesional, presentándose como un ciclista capaz de rendir en montaña al nivel WorldTour.
Seis años después, volvió con un perfil muy distinto y terminó segundo en la general, un resultado que marcó el tono de la temporada más exitosa de su carrera. Aquel curso incluyó un cuarto puesto en la
Corsa Rosa y un segundo en la Vuelta a España, confirmando su evolución hacia un corredor fiable en Grandes Vueltas.
Ese historial otorga un peso extra a su regreso esta semana. No es solo otra carrera de preparación. Es un recorrido y un formato que han acompañado su desarrollo y que siguen ofreciendo una lectura nítida de su condición en un punto clave del calendario.
Hecha a la medida de las exigencias alpinas
El Tour de los Alpes se define más por su intensidad que por su kilometraje. Etapas cortas, desnivel constante y carreras agresivas dejan poco margen al control, algo que O’Connor conoce bien.
“Es una carrera realmente exigente”, dijo. “La llegada en alto en Martell es un primer punto clave, y hay etapas que invitan a ataques lejanos. Hay que estar listo para ir a tope todo el día, porque las diferencias pueden abrirse muy lejos de meta. El Tour de los Alpes es explosivo, pero una carrera magnífica para disputar”.
O'Connor ganó una etapa del Tour de Francia en 2025
Esa descripción refleja el reto que afronta. O’Connor brilla en esfuerzos de escalada sostenidos y en la regularidad durante varios días, atributos que sustentan sus resultados en Grandes Vueltas. Pero la naturaleza de esta prueba a menudo premia a quienes responden reiteradamente a los cambios de ritmo y asumen riesgos lejos de meta, especialmente en jornadas que terminan tras descensos técnicos.
Ese equilibrio entre resistencia y explosividad definirá su semana.
Referente decisivo de cara al Giro de Italia
Con el Giro de Italia en el horizonte, la importancia de la carrera va más allá del resultado. Para O’Connor, es la última oportunidad de validar meses de preparación frente a un pelotón de alto nivel. “De cara al Giro de Italia, el Tour de los Alpes es el test perfecto”, afirmó. “Tiene subidas largas y finales explosivos: un equilibrio ideal en este momento de la temporada”.
La nómina de rivales lo demuestra. Corredores como Egan Bernal, Thymen Arensman y Aleksandr Vlasov aportan pedigrí en vueltas por etapas, mientras que talentos emergentes como Giulio Pellizzari añaden imprevisibilidad a una carrera que rara vez se corre bajo control.
O’Connor, sin embargo, mantiene el foco en su propia progresión más que en comparaciones externas. “El nivel siempre es muy alto. No tiene sentido repasar la lista de rivales fuertes a los que me enfrentaré: estoy centrado en mí y en mi condición. Al final de los cinco días sabré exactamente dónde estoy”.
Esa evaluación final puede importar más que la posición en la general. Con el Giro de Italia cerca, el Tour de los Alpes ofrece claridad. Para O’Connor, es un regreso a terreno conocido con expectativas distintas y la oportunidad de confirmar que su trayectoria ascendente sigue firme.