Jasper Stuyven es ganador de un monumento, pero en 2026 el nivel es muy superior al de su triunfo en la Milán-San Remo 2021.
Por eso, subirse al podio de la
París-Roubaix,
junto a Wout Van Aert y Tadej Pogacar tras una carrera brutal, es un resultado mayúsculo.
“Tuve que vaciarme para aguantar en la Trouée d’Arenberg. En ese momento no sentía que estuviera en mi mejor día en carrera. En cuanto a colocación, sí, pero no de piernas”, explicó Stuyven en la entrevista postcarrera. “Iba un poco a la contra y tuve que apretar para no descolgarme. Florian Vermeersch se cayó delante de mí y, por suerte, no me vi involucrado en su caída”.
Stuyven esquivó de algún modo la mala suerte en los momentos críticos y se encontró en el grupo delantero tras Arenberg donde, si se mantenía en la bici y sin desfallecer, ya tenía asegurado un Top 10 respetable. Sin embargo, el líder de
Soudal Quick-Step, tras un sólido rendimiento en Flandes la semana pasada, tenía piernas para más.
“Durante mucho tiempo sentí que iba a soltarme en cada sector, pero lo pasé y vi que a todos se les acababa la gasolina”. Fue una carrera de resistencia, como muchas hoy en día, donde los corredores estaban al límite muy pronto y luego debían sostener las diferencias creadas.
“Cuando Wout atacó en Orchies, exploté. A partir de ahí, fue cuestión de sobrevivir.
Mathieu van der Poel, que se unió al grupo, también iba justo. Todos dimos lo máximo y logramos mantenernos cerca”.
El podio, el mejor resultado posible
La buena colaboración del grupo les permitió mantenerse alejados de los perseguidores y conservar opciones de victoria, pero delante Tadej Pogacar y Wout Van Aert no aflojaron en ningún momento. “Christophe Laporte bloqueó a la perfección. Sombrero para él. Eso influyó en que no pudiéramos cerrar el hueco. No lo hizo de manera molesta, sino correctamente. Eso rompió la cadena”.
La última plaza del podio seguía en juego, ya fuera al sprint o con un ataque tardío. Con Mathieu van der Poel, Mads Pedersen y Christophe Laporte, las opciones al esprint no eran altas, así que el belga apostó por atacar.
“Encontré el momento y aún temía que me respondieran, pero un podio es muy bonito”, explicó, tras resistir a los perseguidores y firmar el tercer puesto del día.
Es apenas la segunda vez que sube al podio de un monumento, pero la undécima que acaba en el Top 10. “A menudo me he quedado a las puertas del podio en estos Monumentos. Tercero frente a cuarto o quinto es una gran diferencia. Es genial para mí en lo personal y también muy bueno para nuestro equipo”, concluyó.
Wout van Aert celebra su victoria en la París-Roubaix 2026 por delante de Pogacar.