La idea de que alguien pueda igualar a
Tadej Pogacar en
Lieja-Bastoña-Lieja suele parecer forzada. En 2026, suena a argumento central, y ese foco ahora recae en
Paul Seixas.
Pogacar llega a La Doyenne en el cénit de su forma. Ya ha ganado Strade Bianche, por fin descifró Milano-Sanremo tras años de rozarlo, y añadió otro Tour de Flandes antes de terminar segundo en
la París-Roubaix. No es solo una primavera fuerte. Es una que ha borrado las últimas dudas sobre el rango de carreras que puede ganar.
Y, sin embargo, tras esa racha,
Christian Prudhomme no ha señalado a otro rival consagrado, sino a Seixas.
En declaraciones a RMC Radio, sugirió que la Lieja-Bastoña-Lieja podría decidirse en un duelo directo entre ambos. “Sueño con un sprint en Lieja entre Pogacar y Paul por la victoria en La Doyenne, y creo que es posible.”
Esa frase, por sí sola, marca el tono. No un escenario con Pogacar marchándose en solitario. No otro ataque lejano. Un sprint. Un duelo directo.
Una afirmación muy específica
Prudhomme no se quedó en la imagen de portada. Su razonamiento va al corazón de cómo se gana realmente Lieja. “Sean cuales sean los ataques, creo que a Paul Seixas no lo soltarán en La Redoute ni en La Roche-aux-Faucons.”
No son referencias al azar. Son los puntos decisivos de la carrera, el terreno donde Pogacar ha construido sus triunfos recientes. En 2024 y 2025 utilizó La Redoute como trampolín para romper la carrera y marcharse solo a por la victoria.
Sugerir que Paul Seixas puede aguantar esa rueda implica algo mucho más que promesa. Es situarlo dentro del propio guion ganador de Pogacar.
Paul Seixas en la Itzulia Basque Country 2026
El plano de Pogacar para Lieja
Pogacar ya es triple ganador de Lieja. Su evolución en la carrera cuenta su propia historia.
La ganó por primera vez en 2021 al esprint de un grupo reducido, demostrando que controlaba el caos del final. En los años siguientes, transformó la carrera en algo más previsible y más brutal. Cuando vence ahora, suele decidirlo mucho antes de meta, atacando en las rampas de La Redoute o más tarde en Roche-aux-Faucons y marchándose sin mirar atrás.
Ese patrón explica por qué las palabras de Prudhomme resuenan tanto. La pregunta en Lieja rara vez es quién es más rápido al esprint. Es quién sobrevive cuando Pogacar arranca.
Un rival de otro perfil
La temporada 2026 de Seixas hace posible esta conversación. Ya ha ganado en la Volta ao Algarve, se impuso en solitario desde lejos en la Faun-Ardeche Classic y fue segundo tras Pogacar en Strade Bianche. Sobre todo, dominó la Itzulia Basque Country con tres victorias de etapa y la general, ganando en la contrarreloj, en montaña y en finales selectivos en alto.
Esa versatilidad importa. Es lo que permite hablar de él en el mismo nivel que Pogacar en tipos de carrera muy distintos, no solo en escalada.
Aun así, la distancia entre impresionar y igualar a Pogacar en Lieja sigue siendo enorme. El esloveno no llega como un favorito vulnerable. Llega como el punto de referencia de toda la primavera, tras conquistar el Monumento que más se le resistía y reforzar su dominio en los demás.
¿De sobrevivir a esprintar?
Por eso el “sueño” de Prudhomme resulta tan sugerente. Si Seixas es capaz de sobrevivir a las aceleraciones en La Redoute y Roche-aux-Faucons, la carrera cambia de forma por completo. En lugar de otro solo de Pogacar, se convierte en una prueba de nervio y timing en los kilómetros finales, una situación rara en las últimas ediciones.
Por ahora, la diferencia entre ambos sigue marcada por los resultados. Pogacar ya ha batido a Seixas esta primavera y ha construido su carrera sobre rendir en citas como esta.
Pero el mero hecho de que Lieja se plantee en torno a la posibilidad de que lleguen juntos lo dice todo sobre lo rápido que está cambiando la percepción.