La caída de
Mathieu van der Poel en la Milán-San Remo ha abierto una rara incógnita antes de las Clásicas adoquinadas, pero no todos creen que cambie nada en absoluto. Pese a que el neerlandés quedó sin poder agarrar bien el manillar en la fase decisiva, se mantiene la expectativa de que tomará el mando en la
E3 Saxo Classic, sobre todo con sus dos grandes rivales ausentes.
Philippe Gilbert fue tajante al evaluar la situación en conversación con
Het Nieuwsblad, insistiendo: “Van der Poel, por supuesto. Sin Pogacar ni Van Aert en la salida, no hay motivo para dudar”. La confianza de Gilbert no se apoya solo en las ausencias, sino en lo que, a su juicio, demostró realmente la Milán-San Remo.
“Sin esa caída, Mathieu se habría quedado siempre con ellos en el Poggio”. A su entender, la imagen definitoria de Van der Poel cediendo al final no refleja una diferencia de nivel, sino un momento condicionado por las circunstancias.
Sin la caída, la expectativa es que habría permanecido en cabeza. Eso sustenta la certeza de su valoración anterior. No solo que Van der Poel sea la mejor opción disponible, sino que mantiene el nivel para dominar.
San Remo, reinterpretada, no cuestionada
Esa lectura se repite en otros análisis. “Sanremo no te dice nada de las carreras que vienen ahora. Allí se topó con un Pogacar súper, súper”, explicó Dirk De Wolf.
Más que generar dudas, el momento del Poggio se entiende como un desenlace específico de esa carrera, impulsado por una actuación excepcional de Pogacar y el añadido de la caída.
Van der Poel logró responder al primer movimiento de Pogacar en la Milán-San Remo 2026
Dominio reforzado por las ausencias
Si acaso, las condiciones alrededor de E3 solo refuerzan la posición de Gilbert. “Con el nivel que tiene ahora, Wout van Aert habría estado siempre en la pelea por la victoria”, dijo Benoit Naesen.
Sin Van Aert y Pogacar en la ecuación, el número de corredores capaces de igualar a Van der Poel se reduce drásticamente. “Por eso tendremos una carrera muy abierta el viernes”, añadió Oliver Naesen.
Pero esa apertura no alcanza a la punta de la carrera.
Un corredor sigue marcando el desenlace
Ahí está la clave. La prueba puede ofrecer más oportunidades, más opciones de ataque y más imprevisibilidad por detrás. Pero la expectativa en cabeza no cambia.
Van der Poel llega con una pequeña incógnita tras Sanremo. Pero también llega sin sus dos grandes rivales y con el respaldo de quienes creen que su nivel no ha bajado.
La postura de Gilbert es clara. Incluso con la lesión. Incluso después de Sanremo. Sigue sin haber motivo para dudar.