Mathieu van der Poel no regresará a
Strade Bianche en 2026, pese a haber ganado la carrera de forma espectacular hace solo cinco años.
La ausencia del neerlandés en la clásica toscana de sterrato vuelve a abrir interrogantes, más aún cuando la prueba no deja de ganar prestigio y dureza. Pero, según el jefe de Alpecin-Premier Tech,
Christoph Roodhooft, la decisión responde tanto a la evolución del recorrido como al nivel de competencia que hoy se exige en cabeza.
Strade Bianche, sostiene, es sensiblemente más exigente que la versión que Van der Poel conquistó en 2021. Con más desnivel, una mayor concentración de aspirantes de élite y corredores como
Tom Pidcock y
Tadej Pogacar capaces de imponer su ley en el terreno más duro, el encaje en el calendario de primavera de Van der Poel ha cambiado de forma inevitable.
Para Alpecin-Premier Tech, la conclusión es clara: el foco del neerlandés rinde más en otros objetivos dentro de la campaña de clásicas.
Una carrera que ha cambiado
Roodhooft considera que el factor determinante es el aumento de las exigencias físicas de la clásica toscana.
“Se ha vuelto mucho más dura. Si la comparas con hace cinco años, el desnivel ha aumentado entre un 20 y un 25%”,
afirmó en conversación con Het Nieuwsblad. “Antes, ya era una carrera en el límite para los clasicómanos explosivos. Pero entonces aún podía salir. Ahora está por encima de ese límite.”
La relación de Van der Poel con Strade Bianche siempre ha sido particular. Su victoria en 2021 sigue siendo una de las ediciones más recordadas. En la subida de grava de Le Tolfe, atacó junto a Julian Alaphilippe y Egan Bernal antes de soltar a ambos en la rampa final hacia la Piazza del Campo de Siena.
Aun con ese triunfo icónico, Strade Bianche nunca se consolidó como cita fija en su programa de primavera. El neerlandés solo volvió una vez, en 2023, cuando fue decimoquinto, y desde entonces ha vuelto a faltar en la salida toscana.
El factor rivales
La evolución del recorrido no es la única variable. La fortaleza de las parrillas modernas también pesa en la planificación del equipo. “Si te topas con Pidcock o Pogacar al 100% será muy difícil”, explicó Roodhooft, en referencia a quienes dominan con frecuencia el terreno más exigente de la prueba.
Corredores como Tom Pidcock y Tadej Pogacar han convertido cada vez más Strade Bianche en una carrera que se decide en largas ascensiones de grava y esfuerzos sostenidos, un terreno que favorece perfiles algo distintos.
“Y sí: entonces a Mathieu le conviene centrarse en otras carreras”, añadió Roodhooft.
Prioridades de entrenamiento y equilibrio del calendario
También hay un componente práctico. La ubicación de Strade Bianche en el calendario deja poco margen entre otros objetivos clave del programa de Van der Poel.
Con Tirreno-Adriatico comenzando al día siguiente de Strade Bianche, el equipo valora más utilizar ese periodo como parte de un bloque estructurado de entrenamiento. “Mathieu también necesita, de vez en cuando, un buen bloque de trabajo”, señaló Roodhooft, subrayando que los días entre Omloop Het Nieuwsblad y Tirreno-Adriatico pueden emplearse de forma productiva para afinar la forma.
Van der Poel ganó sobrado la Omloop
Para Van der Poel, el foco más amplio sigue puesto en las clásicas adoquinadas y en los Monumentos donde ha cimentado buena parte de su palmarés reciente.
Eso no significa que Strade Bianche haya perdido atractivo. “Estoy incluso seguro de que el propio Mathieu también lo lamenta”, admitió Roodhooft. “Al fin y al cabo, sigue siendo una carrera muy atractiva.”
Pero la conclusión del equipo se mantiene pragmática. “Con la carrera tal y como es hoy, Mathieu tiene poco que ganar allí.”