Tadej Pogacar sigue dominando con mano de hierro el
Tour de Romandía. Esta vez con una exhibición en la etapa reina, pero sus comentarios tras el paso por meta dejaron ver una debilidad que tendrá que corregir en los próximos meses.
Tras soltar a Florian Lipowitz en la ascensión final y ampliar su ventaja en la general, el líder de la carrera admitió que su preparación para las Clásicas de primavera le ha dejado con algo más de peso de lo habitual, algo que notó a lo largo de la etapa.
Hablando tras la meta con Cycling Pro Net, Pogacar reconoció que la diferencia fue evidente, especialmente más allá de la subida. “Quiero decir, también habría estado bien llegar con él a meta, habría sido un poco más fácil. En el descenso sufrí de verdad. Me apretó más en la parte final que en la subida, creo. Así que sí, estuvo bien.”
Esa valoración subrayó la exigencia del examen. Aunque finalmente distanció a Lipowitz en la escalada, el esfuerzo estuvo lejos de ser sencillo, con el alemán obligándole a responder repetidamente.
Aun así, Pogacar dejó claro que el desenlace le favorecía desde la perspectiva de la general. “Pero sí, incluso si llegamos juntos al final, sí, la diferencia sería menor, así que mañana habría más nervios. Ahora la brecha es un poco mayor, así que estoy más cómodo para mañana.”
La preparación para las Clásicas deja huella
El momento más revelador llegó cuando la entrevista giró hacia su estado físico. Tras una campaña de primavera construida alrededor de
carreras como Milán–San Remo y París–Roubaix, Pogacar confirmó que su peso actual es superior al de una preparación típica para vueltas por etapas. “Sí, no… no voy a negar que estoy más pesado que de costumbre, pero sí, me siento bien sobre la bici. Para mí eso es lo más importante, no sufrir y pasarlo bien.”
Insistiendo en ese cambio, señaló directamente a su foco de entrenamiento en los últimos meses. “Sí. Me dejé llevar un poco en el gimnasio también. Me gustó muchísimo y me metí de lleno. Así que quizá ahora toque aflojar un poco.”
Esa admisión franca añade una capa intrigante a su rendimiento en Romandía. Fue su primera gran vuelta por etapas de 2026, y la etapa reina ofreció el primer test de escalada sostenida frente a rivales con la mira puesta en el
Tour de Francia.
A pesar de ello, Pogacar volvió a ser decisivo cuando tocaba, acelerando en el último kilómetro para tomar el control de la etapa y de la carrera. Sin embargo, las diferencias, y el esfuerzo necesario para abrirlas, dibujaron un cuadro distinto al dominio absoluto visto en ocasiones en temporadas anteriores.
Por ahora, el esloveno sigue firmemente al mando de la clasificación general y en ruta hacia la victoria final. Pero sus propias palabras sugieren que, incluso ganando, Romandía ya le ha ofrecido un primer punto de referencia.
Con el Tour de Francia en el horizonte, el equilibrio entre su potencia de Clásicas y su eficiencia en la escalada puede convertirse en uno de los temas definitorios de su temporada.