Un año más
Tadej Pogacar intentará conseguir uno de los 2 monumentos ciclistas que le faltan y el que más se le está atacando hasta la fecha: la
Milán-San Remo. La particularidad de la Classicissima es que no tiene una dureza extrema que haga que sus ataques sean igual de efectivos que en otros como Tour de Flandes, Lieja-Bastoña-Lieja o Il Lombardía. Por eso creemos que
Isaac del Toro va a ser clave para que lo gane. Lo explicamos.
En el recorrido confirmado de este año las novedades, como siempre, están en el inicio, que en esta ocasión tendrá lugar desde Pavía y que tras 298 kilómetros acabará en la mítica Vía Roma de San Remo. La parte decisiva será la misma de siempre:
las subidas a Cipressa y el Poggio. Así, la Cipressa (que en esta ocasión llegará en el kilómetro 276, a 22 de meta) tiene un total de 5.6 kilómetros con una media porcentual del 4.1%. Ningún kilómetro llega al 6 por ciento de desnivel. En los primeros 3850 metros la media es del 5 por ciento con una rampa que llega al 9. UAE Team Emirates lleva un par de años intentando poner el ritmo más fuerte posible en esa subida para que Pogacar pueda coger unos metros con los que dejar a Mathieu van der Poel, su gran rival y el hombre que, más allá de que acabe ganando o no, ha sido el que ha evitado alguna victoria.
Perfil de la subida a la Cipressa en la Milán-San Remo 2026
UAE no ha escondido nunca su plan, que no es otro del de poner un ritmo tan infernal de intentar hacer la Cipressa en 9 minutos. Y, todo sea dicho, el tema para este año se les ha torcido antes de llegar porque 2 hombres que iban a ser clave en la carrera, Tim Wellens y Jhonatan Narváez, están lesionados y no van a poder participar. De ahí que la importancia de Isaac del Toro sea capital.
Al mexicano ya le dieron la responsabilidad de ser uno de los hombres clave el año pasado para poner un ritmo durísimo en la cota, pero no estuvo a la altura. Sin embargo, un año después Del Toro es otro ciclista. Ha dado un salto abismal y lo ha hecho a base de resultados increíbles. La cantidad de victorias que ha logrado desde entonces en todo tipo de clásicas y la ayuda que le dio al propio Pogacar en el pasado Mundial de Kigali cuando los dos se escaparon en la parte más dura de la carrera deja muy a las claras que Isaac es otro ciclista.
Así, y teniendo en cuenta que está más que comprobado que en el Poggio no puedes dejar a un ciclista como Mathieu van der Poel (3.7 kilómetros al 3.7 por ciento con tramos de máxima dureza del 5% y sólo una rampa del 8 muy corta), todo va a depender un año más del trabajo que el equipo haga en la Cipressa.
El Poggio de San Remo, subida decisiva de la Classicissima
Sabemos que el ataque de Pogacar va a ser bestial, pero sin un lanzamiento adecuado no hay dureza suficiente como para dejar a VDP como se ha visto en las últimas ediciones de la prueba. Tipo como el que le realizó Jhonatan Narváez en la etapa 7 del pasado Tour de Francia en el Muro de Bretaña (mucho más duro que Cipressa).
Así, como decimos, con las bajas de Wellens y Narváez, la presencia de Del Toro en un estado de forma óptimo se antoja imprescindible para que Pogacar pueda por fin cumplir su objetivo de ganar una Milán-San Remo que hasta ahora le viene siendo esquiva.
Así es el perfil de la San Remo 2026
La Milán-San Remo 2026 presenta, según el perfil oficial, un recorrido de 289 kilómetros entre Pavía y la costa de San Remo, manteniendo la esencia tradicional de la Classicissima: una primera parte larga y relativamente llana, una zona central de transición con el Passo del Turchino y un desenlace explosivo encadenando los Capi, la Cipressa y el Poggio.
La salida desde Pavía conduce a un tramo inicial prácticamente plano durante más de 100 kilómetros. El pelotón atravesará localidades como Casteggio, Voghera, Rivanazzano Terme y Tortona antes de dirigirse hacia Novi Ligure y Ovada. Es un segmento sin grandes dificultades orográficas, ideal para que se forme la escapada del día. El desgaste aquí es más acumulativo que selectivo: la distancia y el posible viento pueden influir, pero el control de los equipos de los velocistas suele marcar el ritmo.
La primera cota relevante es el Passo del Turchino (532 m), situado en torno al kilómetro 148.3. Se trata de una subida tendida y regular, lejos de ser decisiva por su pendiente, pero que marca el punto de inflexión geográfico: tras coronarlo, la carrera desciende hacia Voltri y alcanza el mar. Desde ahí, el trazado se vuelve más nervioso y expuesto al viento en la Riviera.
En la parte final aparecen los tradicionales Capi. Primero el Capo Mele (alrededor del km 240), después el Capo Cervo (km 251) y el Capo Berta (km 259). Son cotas cortas, con pendientes moderadas, que no suelen romper la carrera por sí solas, pero sí endurecen el ritmo y posicionan a los favoritos antes del momento clave.
La Cipressa (239 m) se corona aproximadamente en el km 276.3. Con algo más de cinco kilómetros de ascenso, es la primera subida donde los equipos con aspiraciones ofensivas pueden lanzar ataques lejanos. Si el ritmo es muy alto, puede eliminar a los velocistas menos resistentes.
El desenlace llega con el Poggio di San Remo (160 m), cuya cima está situada en el km 292.4, a escasos 5.6 kilómetros de meta tras un descenso técnico. Es una subida corta pero explosiva, donde los puncheurs y clasicómanos suelen probar fortuna. La combinación de pendiente, fatiga acumulada y bajada técnica hacia San Remo convierte este punto en decisivo.
Pavía-San Remo (298 kilómetros a meta)