“Todos estábamos fundidos”: Wout Poels repasa su épica victoria en Lieja-Bastoña-Lieja

Ciclismo
por Javier Rampe
domingo, 26 abril 2026 en 10:00
Poels Andalucía 2022
Hace exactamente diez años, Wout Poels dio la gran sorpresa al ganar la Lieja-Bastoña-Lieja de 2016. El neerlandés, fue un gregario habitual del Team Sky, pero en esa cita asumió el liderazgo durante el tramo final cuando su compañero sufrió con el frío.
El neerlandés supo aprovechar un nuevo muro adoquinado, para marcharse con un grupo reducido y superar a sus rivales al esprint. A día de hoy, sigue considerando aquella victoria como el punto culminante absoluto de su carrera.

Dar un paso al frente cuando mandó el frío

La Decana suele disputarse con buen tiempo primaveral, pero la edición de 2016 fue totalmente distinta. “Fue como una travesía de supervivencia, con cambios de ropa, frío y nieve”, recordó Poels sobre las durísimas condiciones de aquel día en una entrevista con Wieler Revue.
Entonces, Poels era un gregario y rara vez corría para sus propias opciones. Sin embargo, su oportunidad real llegó cuando el líder designado, Michal Kwiatkowski, empezó a acusar las gélidas temperaturas. “Kwiatkowski avisó a veinte kilómetros de meta de que no se encontraba bien. Luego me llevó bien hacia delante un par de veces.”
Como si el tiempo no fuese suficiente, la organización añadió aquel año un nuevo obstáculo al final: la Côte de la Rue Naniot. Entre la mítica Côte de Saint-Nicolas y la meta en Ans, era una subida corta, adoquinada e increíblemente empinada. “Para mí, fue bueno que metieran ese muro adoquinado. Me había sentido bien todo el día”, dijo después.
Fue precisamente en ese sector donde Poels se escapó junto a Michael Albasini, Rui Costa y Samuel Sánchez. “Arrancamos allí y abrimos un buen hueco, pero en realidad todavía no me lo terminaba de creer”, admitió.
Los cuatro resistieron el empuje del grupo perseguidor y se jugaron la victoria al esprint, con los nervios a flor de piel. A esas alturas, el frío y el desgaste de las cotas habían vaciado por completo a la fuga. “Es una carrera tan dura… Después de 250 kilómetros, ningún esprint es igual. Estábamos todos completamente fundidos”, explicó Poels.

El remate final y las emociones

Cuando arrancó el esprint, Poels no esperó a ver los movimientos de los demás. Lanzó su esfuerzo desde cabeza y no levantó la vista en ningún momento, cruzando primero sin mirar atrás.
“Fui desde delante y ya no vi a nadie más. Eso es lo mejor, ¿no?”, dijo nada más llegar. Su primera reacción fue pura incredulidad. “No me lo esperaba. Pero bueno, ¿qué más da?”
Diez años después, aquel esprint final sigue grabado con nitidez en su mente. Poels asegura que aún se le eriza la piel al recordar la llegada bajo la nieve. “Cuando lo rememoro, puedo reproducir toda la película. Se me vuelven a poner los pelos de punta en los brazos. Para esos momentos es para lo que lo das todo.”
Wout Poels
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