“No se abandona una carrera a la mitad”: Vincenzo Nibali manda un aviso a los jóvenes aspirantes a la general

Ciclismo
por Javier Rampe
martes, 05 mayo 2026 en 8:00
Vincenzo Nibali, especialista en etapas de alta montaña
Vincenzo Nibali forjó un legado como ciclista sin miedo y líder de la general. El “Tiburón de Messina” consiguió interrumpir el dominio de Team Sky en el Tour de Francia durante la última década, ganó las tres Grandes Vueltas para entrar en un selecto club de solo siete ciclistas (por ahora), conquistó los dos Monumentos italianos y se retiró aún en la élite.
Por eso sorprende saber que, para el siciliano, ganar su cuarta y última grande en 2016 pudo ser la tarea más dura de su carrera.
“Estaba increíblemente estresado”, admitió Nibali en una entrevista con Gazzetta dello Sport. “Incluso 15-20 días antes de la salida, así fue aquel año… Al Giro lo amé y lo odié. Lo amé porque es el Giro; crecí soñando con esa carrera, como todos. Lo odié porque sentía que tenía que ganarlo, corrí con la carga de tener que ser primero. Sentía que la gente esperaba mucho de mí. Todos.”
El público no siempre fue consciente, pero el italiano distaba de su mejor versión en el Giro de Italia 2016. “Nunca se ha destacado mucho, pero durante el Giro siempre sufrí alergias y eso me lastraba un poco. Me ardían los ojos, empezaba a respirar peor, me sentía hinchado. Luego me hacían pruebas y me decían: ‘No tienes nada, eres un falso alérgico’. Aun así me sentía mal, salvo en algunos lugares: en la montaña, por ejemplo, iba mejor. Pero nunca me quejé demasiado.”

Nunca rendirse

Aunque Nibali ya había ganado el Giro en 2013, la edición de 2016 se torció desde el inicio, especialmente en la cronoescalada al Alpe di Siusi, donde cedió dos minutos con Steven Kruijswijk y, aparentemente, también la ronda italiana. Y cuando Kruijswijk le endosó otro minuto y medio al día siguiente, Nibali parecía grogui.
“Luchaba, pero mentalmente no estaba libre. Sufría. Ataqué en Asolo y recuerdo que discutí un poco con Valverde. No era como ahora, cuando todos parecen amigos; entonces nos peleábamos de verdad en carrera.”
Pero solo tres días después, la carrera dio un vuelco en la etapa reina sobre el Colle dell’Agnello. Las condiciones infernales llevaron a Kruijswijk a cometer un error en el descenso y perder más de cuatro minutos, reavivando de golpe las opciones de Nibali, ya que el nuevo líder, Esteban Chaves, apenas conservaba menos de un minuto de renta con una última gran jornada montañosa por delante. “Fue un alivio. No pensé que ganaría el Giro, ni siquiera entonces. Solo me di cuenta después, tras la rueda de prensa, de que la victoria estaba a mi alcance.”
La clave de su remontada, explica Nibali, fue no perder de vista el objetivo, incluso cuando el guion parecía adverso. “No se abandona una carrera a mitad; siempre puede cambiar algo; mirad lo que pasó en el Finestre el año pasado”, recuerda Nibali la icónica cabalgada de Simon Yates en el Giro 2025.

¿Pudo haber una quinta?

Más allá de sus triunfos, Nibali se lamenta de no haber ganado otra grande, en particular las ediciones de 2010 y 2019. En 2010, el italiano tuvo que ceder el liderazgo al más experimentado Ivan Basso, mientras que en 2019 él y Primoz Roglic subestimaron a Richard Carapaz.
“No quiero quitarle nada a Basso, pero sin aquella caída en los tramos de tierra probablemente habría sido el Giro 2010: habría mantenido la maglia rosa y la carrera habría sido distinta. Y quizá el Giro 2019, cuando Roglic y yo fuimos a la guerra y al final lo perdimos los dos.”
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Vincenzo Nibali sabe perfectamente lo que es correr bajo la nieve en el Giro d'Italia. Por eso entiende el debate sobre cambiar su lugar en el calendario. @Sirotti
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