La etapa 1 de
París-Niza ofreció el esperado pulso de velocistas, con la mayoría en liza cuando el pelotón llegó por última vez a Carrières-sous-Poissy.
Luke Lamperti firmó un triunfo estadounidense para el equipo estadounidense
EF Education-EasyPost, el más importante de su carrera y también el primero del equipo esta temporada.
Fue una victoria trabajada a través de varios escenarios. “Por eso metimos a Max Walker en la fuga y a Alex Baudin saltando en la subida”, explicó en la entrevista postcarrera. Pese a tener dos bazas para el esprint, el equipo colocó a Max Walker en la escapada del día, que llegó a amenazar el triunfo; mientras, Alex Baudin cubrió el único ataque que se produjo en la cota a 11 kilómetros de meta, donde el pelotón podía haberse roto. Sin embargo, todo se reagrupó mientras Lamperti y Marijn van den Berg se resguardaban a rueda en el pelotón.
“No es ningún secreto que el equipo estaba sufriendo. Tuvimos un inicio de temporada complicado. Ganar aquí es fantástico. Para mí, además, es mi primera victoria con el equipo. Es genial empezar así”, admite.
Van den Berg, la clave del triunfo
La séptima victoria de su carrera, pero la más grande y la primera a nivel WorldTour. “Es el mayor triunfo de mi carrera. Para un esprínter es muy importante coger inercia. Así que esto también es bueno para el resto de la temporada.”
Marijn van den Berg fue crucial en el éxito del equipo, sacrificando sus opciones para lanzar al esprínter estadounidense, una táctica que a la postre resultó acertada. Aunque ambos pueden intercambiar roles más adelante en la semana, esta victoria ya justifica la apuesta.
“Simplemente intentamos mantenernos juntos, porque en situaciones así es fácil caerse. Creo que lo hicimos muy bien. Nos colocamos bien para la última curva. Ataqué un poco pronto, pero por suerte tenía piernas para seguir esprintando”, concluyó.