Giulio Pellizzari arrancó el
Giro de Italia 2026 como el corredor con más opciones de ser el más cercano a
Jonas Vingegaard en la pelea por la general, y en la etapa 2 a Veliko Tarnovo refrendó ese estatus al ser el único candidato a la general capaz de seguir el primer ataque del danés en la carrera.
Pellizzari ganó el Tour of the Alps en la antesala del Giro y ya había mostrado su estado de forma. Llegar al Giro con buenas piernas es clave, porque la carrera suele incluir varias jornadas exigentes en la primera semana, y el italiano superó el primer examen con matrícula.
“Me siento bien, de verdad. Las piernas están. Vingegaard va muy fuerte, pero estoy contento de haberme mantenido a su lado y defenderme”, declaró Pellizzari en una entrevista con
La Gazzetta della Sport. En el día de descanso, el pelotón voló de Bulgaria a Italia y retomará la Corsa Rosa en el sur, con ascensiones más largas y exigentes desde ya. La llegada en alto al Blockhaus en la etapa 7 será el primer gran examen, donde Pellizzari y Vingegaard volverán a medirse cara a cara. “Nadie es imbatible”.
También será una jornada clave para
Red Bull - BORA - hansgrohe, que tendrá a Pellizzari y Jai Hindley midiéndose, frente a la competencia y entre ellos. Sobre el papel, arrancaron como colíderes. “Como corredor, todos sabemos lo fuerte que es. Pero para mí, lo que más cuenta es la persona. Somos grandes amigos, además de compañeros, aunque nos llevamos siete años”, dice Pellizzari sobre el australiano. “Nos divertimos mucho juntos, y eso marca realmente la diferencia. Es un tipo especial”.
Las Grandes Vueltas, el gran objetivo de Pellizzari
La conversación viró hacia el panorama general:
lograr un día la victoria en una Gran Vuelta. Con 22 años, el italiano ya ha dado sobradas muestras de pertenecer a la élite de su generación; pero no quiere atarse a plazos ni metas rígidas.
“No soy de planes cerrados; me guío por las sensaciones. Solo tengo que hacer las cosas bien y el tiempo dirá hasta dónde puedo llegar. Hoy nadie puede saber si ganaré una Gran Vuelta o no”, afirma. “Y no sé cuándo estaré listo, ni si será este año, el próximo o dentro de cinco”.
Sin embargo, es innegable que gran parte de las esperanzas de Italia reposan ahora sobre sus hombros, con el país sin ganar el Giro desde hace 10 años. “Haré todo lo posible por conseguirlo, por mí y por Italia. Pero ahora lo único que importa es vivir el presente y descubrir, día a día, hasta dónde puedes llegar”, concluyó.