La segunda edición del renacido
Milán-San Remo Femenina dejó múltiples historias. Mientras Lotte Kopecky acaparó los focos con una victoria épica en San Remo, evidenciando que ha recuperado su mejor nivel tras un año discreto, la montonera en el descenso de la Cipressa desató aún más emociones entre corredoras y afición.
La líder de carrera en ese momento, Kasia Niewiadoma, que acababa de atacar en la cima de la Cipressa, se lanzó a tumba abierta por el técnico descenso, pero
calculó mal una curva y se estrelló contra el guardarraíl.
Lo más peligroso fue que el punto del impacto era invisible para quienes llegaban hasta que ya estaban dentro de la curva, provocando un gran amontonamiento en el que varias favoritas, incluida Kim Le Court, acabaron en el suelo (y contra Niewiadoma). Dos corredoras incluso volaron por encima del guardarraíl y Debora Silvestri sufrió lesiones graves.
La australiana
Grace Brown, de 33 años, se retiró del pelotón profesional al final de la temporada 2024, lo que significa que nunca llegó a disputar La Primavera.
En un
podcast de SBS Sports, la australiana analiza por qué siguen ocurriendo incidentes así: “Parece que cuanto más nos concentramos en la seguridad en carrera, peores son las caídas. Ya hemos visto algunas muy feas esta temporada, pero esa montonera en el descenso de la Cipressa durante el Milán-San Remo Femenina me hizo soltar un grito”.
Pero ver la montonera en la bajada de la Cipressa no le despierta a la ex campeona del mundo y olímpica de contrarreloj un impulso repentino de volver solo por San Remo. Más bien al contrario. “Sinceramente, lo primero que pienso cuando veo imágenes así es ‘menos mal que ya no compito y que salí de esto con vida’.”
Buscando una causa, Brown coincide en que, sobre todo, fue un error de la propia Niewiadoma. Aunque cualquiera podría haberse caído en esa curva. “Kasia bajaba en cabeza la Cipressa cuando asumió un punto de riesgo de más y perdió el control de la bici. Por una curva ciega, incontables corredoras detrás no tuvieron tiempo de frenar ni espacio para esquivar.”
La especialidad de Grace Brown era la contrarreloj, pero también ganó una edición de Lieja-Bastoña-Lieja
Una cantidad increíble de caídas
Aunque existe un empeño claro del ecosistema ciclista por mejorar la seguridad, el deporte es cada vez más frenético y los partes de lesiones por caídas en carrera no paran de crecer. Brown se pregunta cómo es posible.
“Dentro de la iniciativa SafeR, la UCI revisa datos de lesiones desde 2014, que muestran un aumento de casi el 400% en heridas de corredoras y corredores profesionales en 12 años.”
“Entonces, ¿por qué las caídas son cada vez peores? Creo que la respuesta tiene menos que ver con el reglamento y más con lo que hay en juego. Hay más dinero en el deporte; en premios y contratos, pero el mayor cambio es la visibilidad. Nunca se ha visto tanto ciclismo y las corredoras lo saben. Si la raíz es en parte psicológica —correr para las cámaras, perseguir contratos, justificar el riesgo porque la recompensa nunca pareció mayor—, ningún libro de reglas lo solucionará por sí solo”, señala.
“El deporte debe ser honesto con lo que pide a las corredoras, y las corredoras deben ser honestas consigo mismas sobre por qué asumen los riesgos que asumen.”
Quizá, a veces, conviene tomar distancia un momento y ganar perspectiva sobre los riesgos que asumen las ciclistas. “Eso fue algo con lo que siempre batallé durante mi carrera, y me hizo falta alejarme del deporte para verlo con más claridad”, concluye.