Cian Uijtdebroeks regresó a la competición con una actuación agresiva en la
Milán-Turín 2026, situándose con firmeza entre los aspirantes clave en Superga antes de quedarse corto en los momentos decisivos.
El corredor del
Movistar Team, que volvía tras un inicio de 2026 alterado, fue protagonista durante toda la fase final, atacando una y otra vez en la subida mientras el grupo de favoritos se formaba y se rompía bajo la presión.
En un desenlace marcado por las aceleraciones constantes de corredores como Tom Pidcock y Primoz Roglic, Uijtdebroeks fue de los que se negaron a esperar, moviéndose para evitar un sprint tardío en las rampas más duras.
Tras la meta, comentó a Cycling Pro Net tanto los aspectos positivos como las limitaciones de su regreso. “Estoy contento. Seguro que la primera carrera de vuelta siempre va de volver a acostumbrarse a todo, sobre todo a la colocación y al estrés dentro del pelotón.”
Buena colocación y piernas en la subida como señales alentadoras
Pese al tiempo lejos de la competición, Uijtdebroeks subrayó que su equipo ejecutó bien el plan en el acercamiento a la subida decisiva.
“Entramos a la subida en una posición perfecta. Puede que no tuviéramos un equipo de tipos grandes y pesados, pero con nuestra fortaleza escaladora, los compañeros hicieron un trabajo increíble para ponerme donde debía estar.”
Esa colocación resultó clave cuando la carrera se endureció en el primer ascenso, donde pudo responder a los primeros movimientos y situarse entre los más fuertes aún en la pelea. “En la primera subida me sentí muy bien, pero en el tramo llano me exprimí un poco de más y lo pagué en la subida final. Aun así, en general fue bueno.”
Cian Uijtdebroeks fue 5º en la Milán-Turín 2026
Agresión antes que cautela en los últimos kilómetros
Fiel a su enfoque previo de usar la carrera para medirse en lugar de limitarse a ir a rueda, Uijtdebroeks optó por un final ofensivo.
Con el grupo cabecero reducido a un puñado de corredores en los últimos kilómetros, lanzó ataques para forzar la selección antes de la línea. “Intenté moverme cerca del final porque sabía que el sprint sería complicado para mí.”
Sin embargo, ante rivales con más punta de velocidad tras todo el esfuerzo,
la aceleración definitiva quedó fuera de su alcance. “Al final me faltó un poco de punch, pero eso debería volver con estos esfuerzos.”
Un regreso construido sobre la intención más que en el resultado
Aunque el resultado no cuente todo, la manera de correr de Uijtdebroeks ofreció una referencia clara de su estado tras el contratiempo de inicio de temporada.
Antes de la salida, el belga dejó claro que esta cita era para readaptarse a la intensidad competitiva, y sus acciones en Superga reflejaron esa mentalidad. En lugar de correr en modo conservador, se metió una y otra vez en la carrera en los momentos clave.
En una subida donde la resolución dependió del timing y la explosividad, Uijtdebroeks demostró que podía sostener el ritmo durante buena parte de la fase decisiva, aunque aún le faltó el filo final.
Con más días de competición por delante y la intensidad regresando a sus piernas, Milano-Torino fue a la vez un test y una declaración: ha vuelto a correr y ya está dispuesto a tomar la iniciativa.