Pocas personas conocen a
Mathieu van der Poel tan bien como su hermano David, él mismo ex ciclista profesional de ciclocross y a menudo con buen pulso para las historias y el trasfondo del neerlandés. Señala que la noche que pasó en el calabozo antes del Mundial 2022 en Wollongong pudo ser un punto de inflexión en la carrera del corredor de Alpecin-Premier Tech, y en positivo.
En un año en el que Mathieu había ganado el
Tour de Flandes, una etapa en el Giro de Italia y algunos triunfos más —una temporada modesta para sus estándares actuales—, viajó a Australia como uno de los grandes favoritos a vestir el arcoíris en el quebrado circuito de Wollongong. Sin embargo, nada salió como esperaba y, de hecho, arrancó la carrera tras un auténtico terremoto.
La noche previa, dos adolescentes le molestaron en el pasillo del hotel y, en un momento dado, salió de su habitación para perseguirlos. Aquello ya fue un gran incidente, pero lo peor vino después: fue arrestado y pasó la noche en el calabozo, justo antes de la gran cita. Aunque arruinó su viaje a Australia —apenas tomó la salida y abandonó enseguida—, fue un momento clave en la carrera del neerlandés.
"Nunca vi a Mathieu tan triste e inseguro. Estaba en un lugar muy malo", dijo David en una entrevista con
AD. «Fue cuando llegó la realización: “a partir de ahora, lo voy a dar todo". Empezó a entrenar aún más duro y no dejó escapar más oportunidades. Esa celda en Australia fue lo mejor que le pudo pasar. Visto con perspectiva".
Poco después el neerlandés también se mudó a España y, desde entonces, encadena años con pocas enfermedades o lesiones, lo que le ha permitido elevar su nivel de forma continua, partiendo ya de una base de clase mundial.
"Creo que hay muy pocos corredores que hagan tanto por su deporte como Mathieu. Ya antes era así, ojo. Pero en los últimos años se le ha sumado una enorme dosis de motivación".
Su ambición por grandes victorias, récords y progresar aún más ha dado frutos y le mantiene en la cima del ciclismo. También influye la talla de sus rivales en carretera, que le obligan a mejorar de forma constante para sostener su estatus. "Wout van Aert siempre le ha llevado al límite, y ahora mantiene otro pulso deportivo con Tadej Pogacar".
Mathieu van der Poel, estrella del ciclismo mundial
Mathieu van der Poel ya no vive solo del talento
Así, van der Poel se ha convertido en un corredor minucioso, no solo alguien con una genética extraordinaria que le permitía estar entre los mejores sin una entrega total al deporte.
"Había ganado durante toda su carrera. Todo le salía. Hasta los 20 años pudo apoyarse mucho en el talento", admite David. Pero añade que ha habido una evolución, y que Mathieu no es, puertas adentro, el que a menudo se dibujaba.
"Entonces ganaba incluso corriendo de forma tácticamente torpe, porque era mucho mejor que el resto. Se le colgó la etiqueta de que iba de broma. La imagen de un playboy que supuestamente no escuchaba a su entrenador y hacía lo que quería".