“Las motos formaron un muro...” - Un rival de Pogacar y Van Aert afirma que corrieron con ventaja en la París-Roubaix

Ciclismo
miércoles, 15 abril 2026 en 19:25
Wout Van Aert y Tadej Pogacar en la París-Roubaix 2026
La actuación de Tadej Pogacar en la Paris-Roubaix 2026 ha sido enmarcada como una de las prestaciones definitorias de la carrera. Un pinchazo en el peor momento, una persecución a la desesperada y el regreso a cabeza antes de terminar segundo tras Wout van Aert. Desde fuera, pareció una exhibición de fuerza pura. Dentro del pelotón, el cuadro fue más complejo.
Oliver Naesen no iba delante cuando Pogacar pinchó. Estaba atrapado en el grupo perseguidor, lo bastante cerca como para ver de primera mano cómo se fraguó la remontada. En declaraciones al HLN Wielerpodcast, explicó: “Vi el contratiempo y la vuelta de Pogacar desde muy cerca”.
Lo llamativo no fue solo el esfuerzo, sino el cambio súbito de velocidad. “Las motos formaron un muro para nuestro grupo. De repente empezamos a rodar 15 kilómetros por hora más rápido, junto con Pogacar y sus compañeros”.
Naesen no niega la fuerza necesaria para rematar la faena. “Después de eso, Pogi cerró el hueco él solo”, señala, pero a su juicio las condiciones de la persecución estuvieron lejos de ser neutras. “Fue increíble cómo nos arrastraron con las motos”.

Una carrera que no funcionaba por detrás

Ese momento llegó en un tramo de la prueba en el que la cooperación ya se había roto. Naesen se vio en un segundo pelotón junto a Yves Lampaert, en un grupo incapaz de organizar una persecución consistente. “Él estaba nervioso con la cooperación, porque no había realmente”, dijo Naesen.
Con la carrera fragmentada y las diferencias abriéndose, la llegada de Pogacar desde atrás iba a cambiar inevitablemente la dinámica. Naesen, sin embargo, sintió que ese giro era previsible. “Dije: ‘Lampi, Eurosport, France 2… nos traerán de vuelta en un minuto’. Y fue exactamente lo que pasó”.

Más que solo Pogacar

La perspectiva de Naesen se forja porque estuvo presente en varios momentos clave. “Viví el pinchazo de Wout, vi de cerca la mala suerte y la remontada de Pogacar, y estuve otra vez ahí tras Arenberg con el retraso de Mathieu”, dijo, aludiendo también a la fortuna adversa de Mathieu van der Poel.
Ese contexto más amplio importa. Paris-Roubaix se construye sobre el caos, donde la mala suerte forma parte de la ecuación para todos. Pero Naesen sostiene que lo que siguió al pinchazo de Pogacar fue más allá de esa imprevisibilidad habitual.

“Eso a menudo es manipulación de carrera”

El papel de los vehículos de carrera lleva tiempo en debate en el pelotón, pero las palabras de Naesen afilan la discusión. “Suele ser así”, respondió cuando le preguntaron si esas situaciones equivalen a manipulación de carrera.
Para él, el problema no es exclusivo de Roubaix. “Si miras el Poggio, cuando Pogacar y los demás llegan con cinco o seis segundos al pie… Pienso en aquella imagen con diez motos rodando a veinte metros delante de él. Eso marca la diferencia entre ganar y perder”.
Es una visión que reinterpreta no solo un instante, sino un patrón.
Tadej Pogacar en la Paris-Roubaix 2026
Tadej Pogacar en la Paris-Roubaix 2026

Una actuación y una pregunta

Nada de esto borra lo que hizo Pogacar. Recuperarse de un pinchazo, gestionar el caos de los cambios de bici y aún pelear por la victoria exige un nivel al alcance de muy pocos. El propio Naesen reconoció ese esfuerzo en lo que vio de cerca. Pero su relato añade una segunda capa al caso, que convive con la actuación en lugar de sustituirla.
En una carrera decidida por márgenes, la cuestión no es solo cómo volvió Pogacar. Es cuánto le ayudó la propia carrera a lograrlo. Y en Paris-Roubaix, esa línea rara vez es tan nítida como parece desde fuera.
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