El inicio de
O Gran Camiño 2026
dejó una sensación amarga para
Iván Romeo, que llegaba con ambición y buenas sensaciones, pero volvió a verse condicionado por la mala fortuna. El corredor de
Movistar Team no escondió su decepción tras un pinchazo que truncó por completo su actuación en una etapa que tenía marcada en rojo.
“Mi objetivo esta semana era la crono y cuando pinchas ya se te va todo al traste”,
resumió con crudeza en A Pie de Puerto.
Romeo explicó que, en el momento del incidente, no tenía sentido mantener el esfuerzo competitivo, ya que la opción de victoria o un resultado de referencia se había esfumado por completo. “Entonces tampoco tenía sentido seguir apretando si ya no se podía seguir la victoria”, añadió.
El español insistió en que había preparado específicamente la contrarreloj, consciente de que era una de las oportunidades importantes de la carrera. Sin embargo, el desenlace fue el peor posible para sus intereses. El pinchazo no solo le hizo perder tiempo, sino que también rompió el ritmo de una jornada en la que esperaba medirse con los mejores.
“Tenía la referencia, iba guardando bastante para el último tramo”, explicó, reconociendo que la estrategia estaba pensada para ir de menos a más. Pero la incidencia mecánica le obligó a cambiar por completo el guion. En este tipo de esfuerzos tan cortos y explosivos, cualquier contratiempo supone un punto de no retorno.
Un mes marcado por lesiones y falta de continuidad
Más allá de lo ocurrido en la crono, Romeo contextualizó su situación actual, marcada por un mes complicado a nivel físico. El corredor explicó que una caída previa en París-Niza condicionó su preparación posterior y desencadenó una cadena de problemas que han afectado a su rendimiento.
“Después de la caída he estado tres semanas prácticamente sin entrenar, he jodido con una rodilla y he hecho una serie una semana antes de venir aquí”, relató. Esa falta de continuidad, en un deporte tan exigente como el ciclismo profesional, se traduce rápidamente en diferencias de rendimiento difíciles de compensar.
“Al nivel que es el ciclismo hoy en día, si estás dos semanas prácticamente sin entrenar y luego tienes dos semanas de preparación, da igual la carrera que sea, es muy difícil estar al 100%”, reflexionó con sinceridad.
Sensaciones contradictorias en un día que apuntaba alto
A pesar del desenlace, Romeo reconoció que las sensaciones sobre la bici no eran malas antes del pinchazo. Había planificado su esfuerzo con cuidado, confiando en poder mejorar en el tramo final, donde suele rendir bien. Sin embargo, la contrarreloj no le dio margen para desarrollar ese plan.
“Yo pensaba que con el nivel que había aquí podía estar”, comentó, dejando entrever que la confianza estaba presente, aunque condicionada por su estado físico reciente.
Iván Romeo está teniendo mala suerte en 2026 con Movistar Team.
Resignación y mirada hacia adelante
El balance final del corredor fue de frustración contenida. Más que rabia por un mal rendimiento, Romeo transmitió la sensación de que los factores externos han pesado demasiado en su rendimiento reciente. “Entre que no llevo muy buen mes y que se sale todo mal, pues es una putada”, concluyó.
Un nuevo contratiempo que se suma a una etapa de aprendizaje duro para el joven ciclista, que sigue buscando continuidad y regularidad en un calendario cada vez más exigente.