El ciclismo uruguayo ha encontrado en
Thomas Silva a su nuevo gran referente en el pelotón internacional. A sus 24 años, el corredor del
XDS Astana Team ha firmado un espectacular nicio de campaña, consolidando su crecimiento tras el paso por
Caja Rural - Seguros RGA.
El reciente triunfo del oriental en su paso por el Tour de Hainan, donde se alzó con la victoria general además "pescar" dos parciales, no ha sido fruto de la casualidad, sino de un invierno de duro trabajo junto
a una rápida adaptación a la máxima categoría.Silva, que ya conoce la dureza de una gran vuelta tras participar en la Vuelta a España, afrontará su próximo gran desafío: el
Giro de Italia. Con la confianza plena de su formación, el charrúa destaca la importancia de haber dado un gran paso adelante en su carrera y la gratitud por las oportunidades que le han dado los kazajos.
"Desde el primer contacto con el equipo me he sentido muy cómodo. Es verdad que durante el invierno lo trabajé mucho. Al principio me tocó ayudar a los compañeros, un trabajo que a veces se ve poco, pero poco a poco se me fueron dando las opciones de disputar", afirma el corredor en
una entrevista a Luis Pasamontes en El Corte Bueno, valorando el aprendizaje junto a figuras de la talla de Diego Ulissi o Alberto Bettiol.
Cambió el balón por la bicicleta
Criado en una familia con profunda tradición ciclista, Silva regresó a la competición a los 15 años tras algún escarceo con el fútbol, deporte que abandonó al darse cuenta de que su verdadera pasión residía sobre los pedales.
El rioplatense defiende el uso de la tecnología y el análisis de los datos de entrenamiento sin perder de vista el estilo ofensivo, tan característico de un conjunto como XDS Astana. También se describe como un corredor polivalente, amante de las pruebas "rompepiernas" con finales que piquen para arriba, y capaz de rendir bajo condiciones climáticas extremas.
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Impresionado con Tadej Pogacar
Para el sudamericano, la nutrición y el control al milímetro de los esfuerzos han transformado al pelotón. Al igual que la convivencia con los grandes dominadores actuales, como Tadej Pogačar, al que le reconoce un asombroso nivel, especialmente en los momentos previos a las subidas.
"El que más impresiona hoy en día es Pogačar. En San Remo se cayó a pocos kilómetros de la Cipresa y entró en el primer kilómetro ya a tope; nosotros yendo ahí ya íbamos al límite y este muchacho iba fácil", relata con admiración.
Con la mirada puesta en las coberturas televisivas, el uruguayo quiere una mejora en las retransmisiones para que el aficionado perciba a cuánta velocidad se viaja en el pelotón y destaque el riesgo que se vive desde dentro. Apuntando hacia el desenlace de "la Classicissima".
¿Cuáles son las diferencias entre un amateur y un ciclista World Tour?
La eclosión en el World Tour de Thomas Silva al WorldTour es el resultado de un proceso de maduración que comenzó en las carreteras de Uruguay para pasar al exigente calendario amateur español y posteriormente su ascenso al pelotón internacional.
Su victoria en el Tour de Hainan supone la confirmación al proceso formativo y trabajo desde categorías inferiores. Paso a paso desde el CC Maldonado, al Caja-Rural y de ahí al XDS Astana. Silva destaca que -más allá del éxito personal- lo que más le ha impresionado de su actual estructura es la trato cercano y el cuidado por los detalles técnico con los que miman al corredor.
"Lo que más diferencia hay es la cantidad de gente que mueve cada equipo y la infraestructura. Hay una persona para cada cosa, eso es lo que más te llama. Llevamos varios meses de temporada y sigo conociendo gente del equipo", explica Silva.
Para el uruguayo, el papel fundamental de mecánicos y masajistas en el rendimiento diario del equipo. Es el presupuesto de una estructura World Tour el que le permite centrarse exclusivamente en pedalear y en cumplir con protocolos de un ciclismo que ya no deja nada al azar.
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Debutará en el Giro de Italia
En cuanto a su preparación para el Giro de Italia, Silva ha optado por un calendario totalmente personalizado, alternando concentraciones en altura con bloques de competición específicos.
A diferencia de otros compañeros apostaron por las clásicas de las Ardenas, él afinó su forma tras su viaje asiático. Todo esto se debe a la fuerte creencia en el recorrido de la Corsa Rosa de este año; que le ofrece muchas oportunidades en las dos primeras semanas, terreno para ciclistas de perfil rápido y "ratoneros".
"He echado un ojo al recorrido y es un Giro que las primeras dos semanas da para jugar mucho, así que a ver qué sale", comenta con ambición. Y es que a capacidad para rendir tanto en días de calor como con las "tradicionales" inclemencias meteorológicas de la primavera italiana, le vienen bien para destacar en los primeros días de competición.
Contrario a la nueva normativa UCI
Fuera de las carreras, Silva mantiene un vínculo estrecho con sus raíces. La pesca de costa en Uruguay es su gran vía de escape, un ritual familiar que le ayuda a trabajar su paciencia ante el continuo nervio del pelotón.
Esa calma la traslada a su análisis sobre las nuevas normativas que debate la UCI, como la limitación de desarrollos o la anchura de los manillares. Para el uruguayo, estas medidas no atacan el problema real de la seguridad y podrían ser más peligrosas al compactar más aún el pelotón.
"Si limitas los desarrollos, también estás limitando que el grupo vaya más junto, así que no estás consiguiendo lo que quieres conseguir. No sé si son medidas que van a llegar a lo que pretenden", argumenta en tono sosegado.
La entrevista sirvió para que Silva tuviera un espacio a rememorar los referentes ciclsitas de su juventud, nombrando a Peter Sagan y Julian Alaphilippe como las figuras que cambiaron su forma de ver el ciclismo.
Alaphilippe y Sagan, ídolos de Silva
En ese momento, los veía desde muy lejos en Latinoamérica. Hoy comparte autobús o pelotón con muchos de sus ídolos. Algo que parece afrontar con naturalidad pero sin olvidar el duro camino recorrido.
"Hace unos años se veía muy lejano y ahora a Alaphilippe lo veo en Tirreno o en varias carreras. Uno lo ve y nota que no se le escapa una, está donde tiene que estar en el momento justo", indica.
Ese instinto competitivo es el que Silva busca pulir, sabiendo que en el ciclismo actual, donde los "extraterrestres" como Tadej Pogacar, Jonas Vingegaard o, la revelación de este año, Paul Seixas dominan las grandes citas; la inteligencia táctica y la gestión de las fugas son las claves para alcanzar el éxito.
Para finalizar, el corredor del XDS Astana insistió en la necesidad de modernizar el espectáculo televisivo. Como protagonista del "show-business", siente que la televisión a menudo suaviza la dureza de lo que ocurre en carrera.
Su propuesta pasa por integrar la tecnología que ya utilizan los equipos, como cámaras en las gafas o dispositivos en los mecánicos, para ofrecer una experiencia inmersiva. "A veces se ve la toma aérea del helicóptero y parece que el pelotón va suave, pero uno que está ahí dentro luego ve la repetición y dice que eso no es el mismo lugar donde yo estaba. Si se pudiera retransmitir con cámaras incorporadas en las gafas, le daría un subidón tremendo al deporte", concluye.
Abierto hacia un ciclismo más moderno si cabe y con cercanía, Thomas Silva se prepara para ser uno de los nombres a seguir en el próximo Giro, portando la bandera de la República Oriental del Uruguay sobre las carreteras italianas.