Jonathan Milan sigue buscando su primera victoria en el
Giro de Italia 2026 pero el velocista de
Lidl-Trek ya es uno de los protagonistas del relato de los sprints iniciales de la carrera.
Tras ser batido por
Paul Magnier en el accidentado final de la etapa 1, Milan volvió a quedarse muy cerca en la etapa 3, en Sofía. Esta vez, el italiano arrancó pronto, se abrió paso con potencia en los metros finales más rugosos y, por un instante, pareció que por fin tenía la etapa bajo control.
En cambio, Magnier lo superó en el repecho final hacia meta, firmando su segundo triunfo parcial del Giro en tres días y confirmándose como el sprinter a batir.
Para Chris Horner, que analizó el desenlace en su canal de YouTube, la derrota de Milan llegó con un recordatorio rotundo de la fuerza bruta que puede generar cuando se lanza el sprint.
Milan se adelanta mientras estalla el final
Los últimos kilómetros ya habían sido tensos antes incluso de que comenzara el sprint. La fuga fue cazada tarde, y las carreteras quebradas hacia Sofía hicieron la persecución más difícil de controlar de lo que sugería el perfil.
Horner subrayó la dificultad de Lidl-Trek para clavar el timing del final, especialmente con calzadas anchas, terreno ondulado y un tramo adoquinado cerca de meta. “Carreteras anchas, así que es difícil acertar con el timing cuando las vías son súper anchas”, dijo Horner, recordando la previa del director deportivo de Lidl-Trek, Gregory Rast. “Mi opinión es que, cuando llegas con repechos y carreteras muy anchas, se vuelve increíblemente duro porque todos pierden un poco de potencia cuando vas a 50, 60 y pico kilómetros por hora.”
Aun así, Lidl-Trek colocó a Milan para disputar. Max Walscheid y Simone Consonni participaron en el lanzamiento, mientras Soudal - Quick-Step, Unibet Rose Rockets y otros pelearon por el control cuando el pelotón por fin engulló la escapada.
A falta de unos 275 metros, Milan movió. “Johnny Milan inició su aceleración”, explicó Horner. “Comenzó su aceleración yendo al centro de la carretera, cruzando hasta la izquierda.”
En ese momento, Paul Magnier le cogía la rueda. Detrás también estaban Dylan Groenewegen, Madis Mihkels y Erlend Blikra, pero el sprint se convirtió enseguida en un duelo entre la potencia temprana de Milan y la punta de velocidad tardía de Magnier.
“Debía llevar un turbo”
El momento decisivo llegó cuando Milan entró en el último sector bacheado. Horner se fijó especialmente en cómo el italiano trató de seguir metiendo vatios sobre la superficie irregular, incluso cuando la bici empezaba a botar bajo él. “Johnny Milan delante, saliendo con 100 metros para meta al salir de la curva a izquierdas”, relató Horner. “Entra ahora en los adoquines. Ladrillos adoquinados, como se ve de inmediato, empieza el tramo. Tiene que sentarse un segundo.”
Esa breve interrupción abrió la puerta a Magnier, que pasó más fluido por el mismo punto. “Mientras él se sienta, fíjate quién sigue de pie. Paul Magnier sigue de pie, iniciando su aceleración por la izquierda de Johnny Milan”, continuó Horner.
Aun así, el esfuerzo bruto de Milan llamó la atención de Horner. “Como vemos, la rueda trasera se queda un poco en el aire. Eso significa que está rugoso y bacheado aquí, aunque no se note en las cámaras, sí se nota en su bici”, dijo. “Johnny Milan sale y empieza a esprintar y entonces ves su rueda delantera levantarse del suelo también. Debía llevar un turbo.”
Milan, Magnier y Groenewegen tiraron la bici en la línea, pero el corredor de Soudal - Quick-Step volvió a imponerse. Milan tuvo que conformarse con el segundo puesto, con Groenewegen tercero.
Jonathan Milan cruza la meta en la etapa 3 del Giro d'Italia 2026
Magnier asesta otro golpe en la jerarquía del sprint
Para Milan, el resultado fue otro “casi” más que una mala actuación. Tras el caos de la etapa 1 y las exigencias poco habituales del final de la etapa 3, ha estado dos veces en la pelea por la victoria sin encontrar aún el golpe ganador.
Horner consideró que los últimos metros contaron la historia con claridad. Milan lanzó primero, pero Magnier remató más limpio. “Paul Magnier, codo a codo, empieza a ganar centímetros cuando quedan unos 25 metros, pero siguen los tres en paralelo”, describió. “Con unos cinco metros, todo se decide al tirón de bici. Dylan Groenewegen es el primero en lanzar la bici por la izquierda, el segundo en lanzar la bici es Paul Magnier, el tercero en lanzar la bici es Johnny Milan, pero la victoria es para Paul Magnier.”
Groenewegen apuntó después que su equipo lo colocó bien, pero que esperó demasiado. Horner coincidió en lo esencial, defendiendo que Unibet Rose Rockets lo había dejado en posición ganadora.
“Dylan Groenewegen dijo en su entrevista que su equipo estuvo perfecto. Él simplemente esperó demasiado”, señaló Horner. “Johnny Milan probablemente atacó un poco pronto, quizá pilló a Dylan Groenewegen algo a contrapié, pero Rose Rockets ciertamente entregó a Dylan Groenewegen en una posición para ganar. Solo falló el timing.”
El problema de Milan fue distinto. Se comprometió el primero y casi le sale. Ante un corredor tan afinado como Magnier, en un final que premiaba potencia y timing, el casi no bastó.
Las tres primeras etapas han dibujado ya una rivalidad clara al sprint, con Magnier dos de dos en llegadas masivas y Milan golpeando con insistencia a la puerta. Para el italiano, las victorias aún no han llegado, pero la potencia está a la vista.