La
larga contrarreloj individual del
Giro de Italia 2026 dejó imágenes de sufrimiento absoluto sobre la bicicleta. Pero más que batalla física, fue mental. Así lo resumió
Iván García Cortina tras completar el recorrido en una jornada donde el asturiano de
Movistar Team prefirió mirar más allá del reloj y centrar el discurso en lo importante para el
conjunto telefónico: las etapas que están por venir.
El corredor español, lejos de vender falsas expectativas sobre sus opciones en una especialidad dominada por los grandes especialistas, habló con naturalidad sobre las dificultades de una contrarreloj larguísima y tremendamente uniforme, diseñada para desgastar tanto las piernas como la cabeza.
“No soy ningún experto en contrarrelojes”, reconoció entre risas nada más bajarse de la bicicleta. Pero enseguida dejó una reflexión interesante sobre el tipo de esfuerzo que planteaba el recorrido. “Es una crono muy mental, muy de cabeza, porque es larga, pero además muy monótona. Recta, recta, recta”.
La descripción de García Cortina resume perfectamente el tipo de etapa que afrontaron los corredores: kilómetros interminables sin apenas referencias visuales ni cambios de ritmo, obligando a sostener potencias altísimas durante muchísimo tiempo sin margen para desconectar mentalmente.
“Es una crono que se va a hacer dura sobre todo de cabeza”, explicó. “Hay que mantener una potencia muy alta durante mucho tiempo”.
En una gran vuelta moderna, las contrarrelojes ya no son únicamente un examen de aerodinámica o fuerza. También son una prueba psicológica, especialmente cuando el recorrido castiga la concentración del corredor durante casi una hora de esfuerzo individual absoluto.
El trabajo invisible detrás de la cabra
A pesar de no considerarse un especialista puro, Iván García Cortina dejó claro que en el ciclismo actual nadie puede improvisar una contrarreloj. Incluso corredores más enfocados en clásicas, fugas o trabajo de equipo pasan buena parte del año preparando la posición y la adaptación muscular sobre la bicicleta específica.
“En casa también hacemos buen entrenamiento”, explicó. “Cada semana hacemos algún día de bicicleta de contrarreloj para precisamente no sufrir mucho muscularmente en días como hoy”.
La frase refleja cómo ha evolucionado el ciclismo moderno. Ya no basta con tener motor; el cuerpo debe acostumbrarse a posiciones extremadamente agresivas y sostenidas durante largos periodos, algo que exige un trabajo constante incluso lejos de las grandes carreras.
Movistar mira hacia adelante
Pero más allá de la etapa del día, el mensaje más importante de García Cortina fue otro: esta contrarreloj nunca estuvo marcada en rojo para Movistar Team. El equipo español afrontaba la jornada pensando más en sobrevivir y guardar fuerzas que en pelear por los mejores tiempos.
“Mi objetivo y el de otros compañeros que no disputamos la crono hoy son las etapas que vienen esta semana”, aseguró. “Más bien era otro día de recuperación”.
Una declaración que deja clara la estrategia del equipo: las verdaderas oportunidades llegarán en la montaña y en las jornadas abiertas para las escapadas, terrenos donde corredores como Enric Mas, Javi Romo o incluso el propio Cortina pueden tener mucho más protagonismo.
Iván García Cortina, ciclista de Movistar Team
Un día tranquilo para Enric Mas
García Cortina también dejó una de las imágenes más curiosas del día al hablar de cómo vivió Enric Mas la previa de la contrarreloj. Acostumbrado durante toda su carrera a pelear la clasificación general en grandes vueltas, el balear afrontó esta jornada con una tensión diferente a la habitual.
“Le decía estos días, bromeando, que siempre lleva toda la vida haciendo generales y los días de contrarreloj son muy tensos”, contó Cortina.
El asturiano describió la rutina típica de un aspirante a la general en una crono: reconocimiento, rodillo, concentración absoluta y máxima presión. Sin embargo, esta vez el ambiente parecía distinto dentro del equipo.
“Hoy ha sido diferente”, explicó. “Nos hemos ido a tomar un café por la mañana porque no teníamos mucho que hacer”.
Mientras otros corredores como Nelson Oliveira, Javi Romo o Lorenzo Milesi sí preparaban la etapa con máxima ambición, Mas vivía una jornada menos obsesiva, quizá también más liberadora psicológicamente.
La ambición intacta
Pese a ello, García Cortina dejó claro que el líder de Movistar sigue plenamente motivado para lo que queda de Giro. “Tiene ganas de esta semana”, aseguró. “Motivación para ganar una etapa o dos o tres, lo que se pueda, y seguimos peleando”.
Una frase que resume perfectamente el espíritu actual de Movistar Team en esta corsa rosa: quizá lejos de la obsesión por la general absoluta, pero todavía con hambre competitiva y muchas oportunidades por delante en una carrera que apenas empieza a entrar en su fase decisiva.