"Fueron años de no disfrutar": Mikel Landa señala su etapa en Movistar Team

Ciclismo
jueves, 12 marzo 2026 en 13:30
Mikel Landa será líder de Soudal Quick-Step en 2026
En el ciclismo profesional hay corredores que destacan por su palmarés y otros que lo hacen por su forma de correr. Mikel Landa pertenece a ese segundo grupo: escalador elegante, combativo y con una relación especial con la bicicleta. En el podcast Bajo el Maillot, conducido por la periodista Laura Meseguer, el corredor vasco repasa su trayectoria, habla de los momentos difíciles y reflexiona sobre cómo ha cambiado su forma de ver el ciclismo con el paso de los años.
Mikel habla de su carrera, de su actual momento en Soudal Quick-Step (será el líder de la escuadra en el próximo Giro de Italia), de cómo vive el ciclismo y la vida y de su paso por escuadras como Sky, Astana o Movistar Team.

Levantarse después de las caídas

La carrera de Landa ha estado marcada por momentos brillantes, pero también por contratiempos. Las caídas y las lesiones forman parte inevitable del ciclismo, y el corredor alavés sabe bien lo que significa tener que empezar de nuevo.
En el podcast recuerda el proceso de recuperación tras una lesión complicada que le dejó secuelas durante semanas.
“Me costó recuperar bastante… tardé tres, cuatro semanas en no tener molestias… llegaba al final del día con molestias y tres, cuatro semanas después de haber acabado la temporada ya empecé como a sentirme bien otra vez”.
Para un ciclista acostumbrado a competir al máximo nivel, ese proceso puede resultar frustrante. Sin embargo, Landa explica que la mentalidad del deportista siempre busca una manera de avanzar, incluso en los momentos más difíciles.
“Yo creo que todos los deportistas o los ciclistas en general siempre buscando los límites… pequeños objetivos diarios para sentirte que avanzas”.
Esa mentalidad es precisamente la que ha definido buena parte de su carrera: insistir, volver a intentarlo y no perder la ambición.
Mikel Landa y Laura Messeger, durante la entrevista
Mikel Landa y Laura Meseguer, en el podcast Bajo el Maillot

Las lesiones y los parones

Las lesiones también obligan a parar, algo que en la vida de un ciclista profesional no ocurre con frecuencia. Entre concentraciones, carreras y viajes, el calendario apenas deja espacio para la pausa.
Landa recuerda que uno de esos periodos de recuperación le permitió experimentar algo poco habitual: pasar varios meses seguidos en casa.
“Me tocó estar en casa tres meses o cuatro meses seguidos… yo no había estado nunca tanto tiempo seguido y fue un poco como parar un poco, mirar alrededor y disfrutar de otras cosas”.
Lejos de la presión de la competición, ese tiempo le permitió reconectar con la familia y con una vida cotidiana que muchas veces queda en segundo plano para los deportistas de élite.

La etapa en Movistar Team 

En su repaso por los diferentes equipos en los que ha corrido, Mikel Landa también se detiene en algunas etapas que no terminaron de encajar con lo que buscaba como ciclista. El corredor vasco reconoce que durante los primeros años de su carrera fue cambiando de estructura porque no acababa de encontrar su lugar dentro del pelotón.
“Al principio porque yo no encontraba mi sitio”, explica. Tras destacar en Astana, donde dio uno de los saltos más importantes de su trayectoria, probó suerte en otros proyectos como el Team Sky, aunque allí tampoco se sintió plenamente integrado: “En Sky vi que no era mi equipo, no me gustó”.
Más tarde llegó su etapa en Movistar, una experiencia que recuerda con cierta mezcla de aprendizaje y dificultad. “Fui a Movistar también y pillé una época mala del equipo”, señala Landa, que reconoce que aquellos años no fueron especialmente satisfactorios a nivel personal. “Fueron años de pelear… o sea, no de pelear, pero de no disfrutar”, resume el ciclista alavés al analizar una fase de su carrera en la que, más allá de los resultados, le faltó encontrar la comodidad y la estabilidad que sí sintió en otros momentos.

La bici como forma de vida

Antes de convertirse en profesional, la bicicleta ya era una parte natural de la vida de Landa. Criado en Murguía, un pequeño pueblo alavés rodeado de montaña, el joven Mikel se movía en bici mucho antes de pensar en competir.
“En torno a la bici de competición no, en torno a la bici sí, porque al final vives en un pueblo pequeño… desde muy pequeño tienes bici para moverte por ahí, andas con mucha libertad y para arriba y para abajo”.
La competición llegó después, casi de manera natural. De hecho, el propio Landa reconoce que su camino hacia el profesionalismo no estuvo marcado por un sueño infantil.
“Nunca tenía un sueño de correr el Tour, de ser profesional… me llegó”.
Su progresión en las categorías inferiores y los buenos resultados fueron abriéndole puertas hasta llegar al pelotón profesional.

Entre los estudios y el ciclismo

Como muchos jóvenes deportistas, Landa también intentó compaginar el deporte con los estudios. Durante un tiempo estuvo matriculado en Arquitectura Técnica en la universidad de Burgos.
Sin embargo, pronto se dio cuenta de que mantener ambas cosas al mismo nivel era complicado.
“Tenía muy claro que quería hacer eso… me gustaba mucho, pero había que estudiar mucho y tampoco era el mejor estudiante”.
El salto definitivo al profesionalismo terminó inclinando la balanza hacia el ciclismo.

Un ciclista con alma de artesano

Más allá de competir, Landa mantiene una relación especial con la bicicleta. No solo le interesa montarla, sino también entender cómo se construye.
Por eso decidió realizar un curso para aprender a fabricar cuadros de bicicleta desde cero.
“Fui a Madrid una semana… era todos los días… diseño, soldar y todo”.
La experiencia le permitió descubrir otra dimensión del ciclismo, más cercana al trabajo artesanal que a la competición.
“Para mí la bici es competición, pero fuera de la competición hay 20.000 usos para la bici”.
Esa visión amplia refleja la pasión de Landa por el mundo de las dos ruedas, más allá de los resultados deportivos.
Mikel Landa, en el Giro 2025 con Soudal Quick-Step
Mikel Landa puede correr en 2026 Giro, Vuelta y Tour

El valor de quienes sostienen el ciclismo

Durante la conversación también hay espacio para hablar del ciclismo base y de todas las personas que lo hacen posible. Desde voluntarios hasta familiares, muchos trabajan de forma desinteresada para que las carreras salgan adelante.
Landa destaca especialmente esa labor invisible.
“Hay gente ahí que el fin de semana está con un bocadillo con un banderín haciendo posible que tú corras… esa labor es invisible y no está remunerada”.
Por eso considera importante que los ciclistas profesionales no olviden de dónde vienen y contribuyan a fortalecer ese tejido.

Un deporte que ha cambiado

Landa pertenece a una generación que ha vivido de cerca la transformación del ciclismo. En los últimos años, el deporte ha incorporado nuevos métodos de entrenamiento, nutrición y análisis del rendimiento.
El propio corredor lo explica con un ejemplo muy claro.
“Antes se buscaba bajar de peso de cualquier manera… y ahora se está mirando todo lo contrario, cómo comer más para tener más energía y rendir más”.
El ciclismo actual es cada vez más científico, con equipos que cuidan al detalle cada aspecto del rendimiento.

El recuerdo especial de Astana

En una carrera con varios equipos, siempre hay uno que deja una huella especial. Para Landa, ese equipo fue Astana, donde vivió algunos de sus mejores momentos deportivos.
“Yo creo que fue el equipo de mi corazón… me acogieron súper bien, me enseñaron mucho”.
En esa etapa compartió vestuario con corredores experimentados y encontró un ambiente que le ayudó a crecer como ciclista.

Mirar atrás con perspectiva

Con los años, la forma de valorar los resultados también cambia. Lo que en su momento parecía una meta más dentro de la carrera deportiva adquiere otra dimensión cuando se mira con distancia.
Landa lo resume con una reflexión que refleja bien esa perspectiva.
“Cuando quieres volver a conseguir algo parecido y ya lo has conseguido una vez, le das mucha importancia… parece fácil, pero no lo es”.
Palabras que reflejan la realidad del ciclismo profesional: un deporte donde alcanzar la élite es difícil, pero mantenerse en ella lo es aún más.

Un corredor fiel a su estilo

A lo largo de su carrera, Mikel Landa se ha ganado el respeto del pelotón y de los aficionados por su forma de correr. Un ciclista ofensivo, que no teme atacar en la montaña y que ha construido su trayectoria a base de perseverancia.
Su historia demuestra que, en el ciclismo, el talento es importante, pero la resiliencia lo es todavía más. Porque en un deporte tan exigente como este, saber levantarse después de cada caída puede marcar la diferencia entre quedarse por el camino o seguir pedaleando hacia adelante.
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