"Fue entonces cuando lo supe: mantente a rueda": Wout van Aert repasa su táctica para batir a Tadej Pogačar

Ciclismo
por Javier Rampe
lunes, 13 abril 2026 en 13:30
ParisRoubaix2026_TadejPogacarWoutVanAert
La victoria de ayer en París-Roubaix fue muy especial para Wout van Aert por muchísimos motivos. El corredor de Team Visma | Lease a Bike llevaba tiempo persiguiendo el tercer monumento de la temporada, y lo logró en una dramática jornada.
El belga sufrió varios contratiempos, con un percance mecánico en un momento crítico a falta de 70 kilómetros, aunque no tan grave como los que padecieron Tadej Pogacar y Mathieu van der Poel en la primera mitad. Apretó en Arenberg y Mons-en-Pévèle, rompiendo en dos ocasiones el grupo de favoritos, pero tras el segundo ataque respondió un Pogacar que aún tenía piernas para intentar su alternativa.
“Ese fue el momento en el que decidí quedarme a su rueda en el pavé, para que no me atacaran más por detrás. En esa curva, por un instante entendí por qué Tadej es el hombre más fuerte de todo el pelotón”, dijo Van Aert en una entrevista con Wielerflits. “Fue un buen ataque por su parte al que apenas pude responder. Ahí supe: quédate a la rueda”.
Buscó colaborar con el campeón del mundo, aunque con más prudencia de la que mostró Mathieu van der Poel la semana anterior. Sin subidas, a Pogacar le costó abrir hueco, y ambos tuvieron que apostar por la llegada al esprint, de lo contrario los perseguidores les darían caza.
“Tras Carrefour de l’Arbre, me cayó la ficha: desde ahí creí de verdad que este podía ser mi año. Sabía que, si todo se decidía en un esprint en una carrera así, podía pasar cualquier cosa”.
“¿Me sentí más fuerte que nunca? No exactamente. Quedaría bien decirlo ahora, pero la verdad es que otros años también me encontré muy bien. Entonces las circunstancias no se alinearon. Sin embargo, ese aprendizaje me dio lo que necesitaba para rematar esta vez”.

Motivación especial por su historia con la carrera

Es una carrera con gran significado para él, tras perder a su compañero Michael Goolaerts en el debut de ambos en 2018. Es un recuerdo que siempre le acompaña y le aporta un plus.
“Perder a un compañero en una carrera… Fue un día tristísimo en 2018. A nivel personal, hice una buena Roubaix entonces; sentí que esta clásica me iba como anillo al dedo. Pero al mismo tiempo ocurrió algo tan cruel. Desde entonces, mi objetivo ha sido ganar aquí y poder señalar al cielo por Michael”.
Esta vez lo consiguió, rematando al esprint en el velódromo de Roubaix, un lugar al que a menudo llegó con frustración. “Suele estar en mis pensamientos, especialmente cada año por estas fechas. Este año aún más. Para mí, fue la primera edición en la que volvimos a pasar por el sector donde falleció”.
En el reconocimiento ya se me puso la piel de gallina al cruzarlo. Me gusta pensar que Michael me dio un poco de fuerza extra el domingo. Es algo bueno y bonito poder dedicarle esta victoria a él y a su familia. Estamos intentando llevar allí las flores. Su familia decidirá dónde colocarlas”.

El gran objetivo de Visma, cumplido

En enero, Team Visma | Lease a Bike anunció que pondría más énfasis en los monumentos como bloque, no solo en los de adoquines. Wout van Aert planificó un calendario distinto y en Milán-San Remo subió al podio. Mantuvo la forma durante toda la primavera y este domingo volvió a mostrar sus mejores piernas.
El equipo ya tiene su monumento, en un año en el que su bloque para las clásicas parecía más modesto. “Se siente como un enorme alivio. Sé que este era el sueño de Richard Plugge: ganar París-Roubaix. Entiendo que en las últimas ediciones siempre recayera en mí la responsabilidad”.
“Me siento orgulloso de culminar por fin el trabajo de años de inversión”, admite. “Pero también el trabajo de los compañeros que salieron conmigo. Estuvimos encima de la carrera, sobre todo con Christophe Laporte en el final y también por detrás. Un día muy bueno para nosotros”. Es una jornada que descarga mucha presión acumulada en los últimos años, en los que Pogacar y Mathieu van der Poel tomaron la delantera en las clásicas.
Estoy muy orgulloso. Ganar París-Roubaix lo significa todo para mí. Hacemos muchos sacrificios para llegar a este nivel. Volver siempre a pelear, con el objetivo cada año de ganar el Tour de Flandes y París-Roubaix. Y rematarlo así, en un esprint con Tadej Pogacar, que portaba su precioso maillot arcoíris de campeón del mundo… No creo que haya una forma mejor. Es, absolutamente, un sueño hecho realidad”.
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