El Tour de Flandes se acerca a toda velocidad este domingo, y aunque los adoquines y los muros siempre garantizan un espectáculo, ha surgido una complicación nueva y caótica: el viento. Con rachas intensas previstas desde múltiples direcciones, analistas y equipos se preparan para una batalla táctica radicalmente distinta, donde
los ataques tempranos podrían pagarse muy caros y un viento de cola final podría hacer imposible cazar una escapada en solitario.
El pelotón ya está en alerta máxima. El jueves, Soudal Quick-Step publicó una advertencia en su web, señalando:
“Se prevé mucho viento, especialmente de cara. Eso puede cambiar muchas cosas”. El periodista y analista neerlandés
Thijs Zonneveld refrendó esta idea en el pódcast
In de Waaier, detallando cómo el tiempo condicionará a quienes aspiren a llegar con opciones al final.
Cien kilómetros iniciales brutales
Según Zonneveld, las primeras horas de carrera, antes incluso de que los muros tomen el protagonismo, serán una guerra de desgaste que desincentivará por completo los ataques tempranos de segundas espadas.
“Los primeros cien kilómetros son de puro viento de cara desde la salida”, apuntó Zonneveld. Eso tiene consecuencias directas para cualquiera que piense en moverse pronto para anticiparse al final. “Si, por ejemplo, Dylan van Baarle quiere ir en un movimiento para anticipar, este no es un año divertido para hacerlo. Solo te vas a vaciar”, dijo. El viento de cara castiga la agresividad al inicio y premia la paciencia, algo que puede beneficiar más a unos que a otros.
Al entrar la carrera en su fase decisiva, la influencia del viento se vuelve aún más matizada. “En los circuitos finales, va a haber momentos en los que se corte”, advirtió Zonneveld. “El viento va a jugar un papel muy grande.”
Abanicos y un cruce de viento en el Kwaremont
En los tramos llanos, los abanicos son una posibilidad real, capaces de romper la carrera antes de afrontar el primer muro. En el Viejo Kwaremont, el viento soplará ligeramente de cara y en ángulo, y eso, según Zonneveld, no es lo ideal para el gran favorito, que preferiría claramente un viento de cola para maximizar su devastadora aceleración sobre el pavé. “Para Pogacar, lo mejor es que ahí el viento vaya por detrás”, señaló.
Paradójicamente, el tramo final tras el Paterberg podría jugar de lleno a favor de Pogacar si ya ha lanzado su movimiento. “En la sección final después del Paterberg, tendrán un viento de cola de fuerza cinco. Si Pogacar se marcha en el 'Oude' Kwaremont, es realmente desfavorable si quieres traerlo de vuelta”, concluyó Zonneveld.
Un viento de cola fuerte detrás de un Pogacar ya lanzado es casi el peor escenario imaginable para cualquier perseguidor.
Con Remco Evenepoel ahora en la lista de salida, los cazadores sí cuentan con un arma potencialmente demoledora en el llano.
Es un aliado excepcionalmente poderoso, perfectamente diseñado para cerrar huecos en terreno llano, con o sin viento de cola. Sin embargo, llegar a ese punto con suficientes efectivos y piernas será el verdadero desafío.