La ciclista española del
Movistar Team, Sheyla Gutiérrez, ha compartido una carta abierta en redes sociales en la que expone con crudeza los problemas médicos y personales que han marcado sus dos últimas temporadas. Un testimonio en el que explica cómo el dolor físico, la enfermedad y las dificultades familiares han condicionado tanto su rendimiento deportivo como su vida fuera de la bicicleta.
“Dulce introducción al caos”,
comienza escribiendo. Una frase que resume el punto de inflexión que ha vivido desde finales de 2024.
Una caída que lo cambió todo
“Empecé la temporada 2025 cuando casi acababa y terminé rompiéndome la cara y casi todas las muelas entrenando a finales de septiembre. Ha sido una recuperación larga, pero hace una semana que tengo todos los dientes en su sitio😬”.
La corredora sufrió una dura caída cuando el curso prácticamente tocaba a su fin. Las lesiones faciales obligaron a un largo proceso de recuperación, tanto físico como anímico. No fue solo el impacto del accidente, sino todo lo que vino después: intervenciones, revisiones y la espera hasta recuperar la normalidad.
Endometriosis y depresión: el dolor invisible
Sin embargo, la caída no ha sido el único obstáculo.
La ciclista de Movistar Team arrastra desde hace más de un año y medio fuertes dolores derivados de la endometriosis, una enfermedad crónica que afecta a muchas mujeres y que puede provocar dolor incapacitante.
“Ahora he vuelto a empezar otra temporada ilusionante, arrastrando (aún o todavía y durante mas de año y medio) problemas con dolores horribles de endometriosis, como ya hice público, acompañada de una depresión mayor”.
La ciclista ya había hecho pública esta situación anteriormente, pero ahora la contextualiza junto a un diagnóstico de depresión mayor. En su explicación, trata de acercar esta realidad a quienes no la conocen:
“Para quien quiera entender, es fisiología y nuestras hormonas modulan todo y se retroalimentan. Para el que no pueda comprender, es como si tuviera una gripe larguísima que te deja sin energia”.
Con esta comparación, ilustra el desgaste constante que supone convivir con el dolor crónico y el desequilibrio hormonal, especialmente en un deporte de alto rendimiento donde la energía y la recuperación lo son todo.
Sheyla Gutiérrez, corriendo para la Selección Española de ciclismo
El papel dentro del equipo
A pesar de todo, Sheyla Gutiérrez mantiene su compromiso con el equipo. Se define como una corredora capaz de sacrificarse por sus compañeras, aunque reconoce el coste que eso implica.
“Podría parecer una virtud, pero creo que es un defecto: puedo morir por el otro... y ahora tengo la experiencia y confianza que puedo hacer trabajo de ‘bodyguard’ por mis compañeras, pero me gustaría que fuera sin dolor físico y poder disfrutar”.
La ciclista asume un rol de protección en carrera, trabajando para el grupo, pero expresa el deseo de poder hacerlo sin la carga del sufrimiento constante.
El golpe más duro: la enfermedad de su madre
El plano personal añade aún más peso a su situación. Su madre atraviesa un cáncer que la mantiene hospitalizada desde hace meses.
“Para mas inri, mi madre es la persona que mas merece tranquilidad y felicidad y lleva meses muy malita con un maldito cáncer y todo este año hospitalizada. Me enferma, literal, verla sufrir”.
La deportista reconoce que esta circunstancia la afecta profundamente, hasta el punto de repercutir también en su propia salud emocional.
Cambios y resistencia
“Si, mi vida está patas arriba. Ha cambiado todo en poco tiempo: casa, no pareja, enfermedades sin cura (soy asmatica REAL de nacimiento también)... pero me caracteriza ir en contra de los vientos y siempre remontar el vuelo 😊”.
Además de la endometriosis y la depresión, recuerda que padece asma desde el nacimiento, otra condición crónica con la que ha aprendido a convivir. A nivel personal, también ha vivido cambios importantes en su entorno y en su situación sentimental.
Su carta no busca compasión, sino comprensión. Es el relato de una ciclista que compite al máximo nivel mientras gestiona dolor físico, enfermedad crónica y dificultades familiares. Un testimonio que muestra la cara menos visible del deporte profesional y que explica, con sus propias palabras, el contexto detrás de su rendimiento en las últimas temporadas.