La contrarreloj inaugural de
O Gran Camiño supuso un mazazo inesperado para las aspiraciones de
Iván Romeo, que vio cómo sus opciones se esfumaban a menos de 6 kilómetros de la línea de meta.
El campeón de España de carretera, que llegaba como una de las bazas locales más potentes para el primer liderato, sufrió un inoportuno doble pinchazo al impactar contra una alcantarilla en un tramo técnico donde Davide Formolo, compañero en Movisar, había sufrido el mismo percance.
Tras dejarse casi un minuto y medio con el vencedor, el danés Julius Johansen de UAE, el vallisoletano no ocultó su frustración por un incidente que condiciona de manera definitiva su papel en la ronda gallega. Según explicó el propio corredor al término de la prueba, "se ha visto que estaba muy mal el terreno en esa zona de las alcantarillas. Al final, si quieres ganar tienes que arriesgar ahí y he pinchado las dos ruedas en una alcantarilla. Es lo que hay".
El duro revés sufrido en las calles coruñesas obligará a
Movistar Team a replantear sus objetivos de cara a las próximas jornadas, moviendo el foco de la clasificación general hacia la lucha por victorias parciales.
Con la desventaja acumulada frente a los favoritos, Romeo reconoció con honestidad que sus posibilidades de pelear por los puestos de la general son inexistentes, agravadas además por una condición física que no era la óptima para la cita.
El ciclista español se mostró realista ante el nuevo escenario al señalar que "venía con ganas de hacer una buena crono. Es verdad que no tenía la preparación que quería para esta carrera y la general ya era complicada, pero ahora todavía lo está mucho más. Tocará replantear la carrera e ir por las etapas con Carlos Canal, que está muy bien". De este modo, la escuadra telefónica fía ahora sus opciones a la combatividad de sus corredores en el terreno que resta.
Iván Romeo, a por todas en la O Gran Camiño