La caótica salida de
Lieja-Bastoña-Lieja 2026 dejó a
Tom Pidcock a contrapié y, cuando la carrera parecía encaminarse a un reinicio, un pinchazo en el peor momento acabó con cualquier opción real de remontada. El británico no pudo acabar bien un monumento en el que tomó la salida como uno de los favoritos,
tras Tadej Pogacar, a hacerse con la victoria.
“La carrera fue caótica desde el kilómetro cero”, afirmó tras la prueba el director deportivo Gianluca Brambilla. “Estábamos bien situados con dos corredores por delante - Hermans y Bax - y creíamos que podíamos lograr un buen resultado.”
Aquel escenario inicial reflejó la buena adaptación del equipo al arranque explosivo, colocando a Quinten Hermans y Sjoerd Bax en el grupo delantero cuando el pelotón se rompió.
Pero la ventaja no duró. “Por desgracia, el
pinchazo de Tom Pidcock en un momento tan crítico desbarató todos los planes tácticos que habíamos preparado con gran detalle”, explicó Brambilla.
La carrera se fue en un instante
El momento del incidente fue decisivo. Cuando el primer corte empezaba a reagruparse bajo una presión creciente, Pidcock tuvo que cambiar de bicicleta y quedó a contrapié en una carrera ya lanzada a máxima intensidad.
El equipo intentó reaccionar, pero la situación se descontroló rápido.
“Además, Xandro Meurisse, que se había parado para ayudar a Tom, también sufrió un pinchazo poco después de reemprender la marcha”, añadió Brambilla. “En ese punto, la diferencia se volvió muy difícil de cerrar, con los equipos más fuertes tirando a bloque delante. La carrera se había ido.”
De la oportunidad al control de daños
Hasta ese momento, Pinarello Q36.5 corría según lo previsto. Con efectivos en el movimiento clave y el líder bien colocado para rematar, había base para un resultado competitivo en una edición que ya había sorprendido por su agresividad inicial.
En cambio, el enfoque cambió por completo. “Poco más que añadir: hoy no salió nada de cara”, dijo Brambilla. “Pero es una experiencia de aprendizaje importante para los corredores en una de las carreras más duras del calendario.”
Tom Pidcock en acción en Lieja-Bastoña-Lieja 2026
Una carrera caótica sin margen de error
Lieja-Bastoña-Lieja 2026 dejó escaso margen para rehacerse cuando algo iba mal. Los cortes tempranos, el ritmo implacable y la presión constante implicaron que incluso un problema mecánico breve tuviera consecuencias definitivas.
Para Pidcock y su equipo, la combinación de buena colocación y mala fortuna terminó marcando su día. Una carrera que por un instante ofreció oportunidad quedó decidida por un momento fuera de su control. En un Monumento moldeado por el caos, eso bastó para acabar con sus opciones.