Campenaerts se defiende de las críticas por ayudar a De Lie en el Giro: “Ves a un amigo en un momento difícil, le ayudas... de lo contrario el pelotón sería un lugar caótico”

Ciclismo
miércoles, 13 mayo 2026 en 11:30
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Victor Campenaerts ha defendido su gesto tan comentado hacia Arnaud De Lie en el Giro de Italia 2026, insistiendo en que no fue por lástima, vergüenza ni picardía, sino simple amistad dentro del pelotón. El corredor de Visma - Lease a Bike llamó la atención durante la etapa 3 cuando tomó brevemente un bidón de De Lie mientras el velocista de Lotto Intermarché sufría en una subida.
El pequeño gesto fue muy aplaudido en redes sociales, pero también abrió un debate sobre si una ayuda tan visible podía resultar desmoralizadora para un ciclista ya en plena agonía.
Esa crítica se escuchó con fuerza en Kop over Kop de Eurosport, donde Bobbie Traksel calificó la escena de “un momento realmente desmotivador” y afirmó que le habría resultado demoledor de haber estado en el lugar de De Lie. Su argumento no era que Campenaerts actuara con mala intención, sino que recibir ese tipo de ayuda de un corredor de otro equipo podía subrayar lo mal que iban las cosas.
Campenaerts, sin embargo, lo ve de forma muy distinta. En declaraciones a Sporza, explicó que su vínculo con De Lie va mucho más allá de los colores del equipo. “Cuando Arnaud pasó a profesional, pasamos mucho tiempo juntos”, dijo Campenaerts. “Coincidimos en el equipo Lotto. Arnaud venía mucho a mi casa en aquella época. Cuando yo estaba en España, Arnaud también solía venir a entrenar conmigo.”
Esa historia compartida, dijo Campenaerts, hizo que la decisión fuera instintiva y no calculada. “En España también dormíamos siempre en la misma habitación. Eso crea un lazo.”

Campenaerts defiende la solidaridad del pelotón

La imagen de Campenaerts ayudando a un ciclista de otro equipo destacó en parte porque el ciclismo moderno de Grandes Vueltas se define a menudo por la presión, la colocación y el interés propio. Pero para Campenaerts, precisamente por eso el momento fue importante. “Además de ciclistas, somos personas que se sientan en un pelotón”, explicó. “Si ves a un amigo pasándolo mal, le ayudas.”
Campenaerts añadió que esperaría el mismo tipo de apoyo instintivo si los papeles se invirtieran. “Si más adelante en mi carrera corriese para otro equipo y tuviera un mal momento, entonces Bart Lemmen también me ayudaría.”
Y remató la idea con claridad. “Por suerte, eso aún existe; de lo contrario, el pelotón sería un lugar desquiciado.”
Victor Campenaerts y Jonas Vingegaard en el Giro d'Italia 2026
Victor Campenaerts y Jonas Vingegaard en el Giro d'Italia 2026
Sus palabras aportan una respuesta más nítida al debate en torno al gesto. En lugar de ver el momento del bidón como un signo de debilidad de De Lie, Campenaerts lo presentó como prueba de que las relaciones antiguas y la lealtad básica siguen contando, incluso cuando los corredores visten maillots distintos.

El calvario de De Lie en el Giro termina en la Etapa 4

Para De Lie, el gesto pudo parecer más cálido desde fuera que desde el sillín. El velocista de Lotto-Intermarché vivió un Giro d’Italia aciago tras arrancar la carrera debilitado por una bacteria estomacal, y admitió que el episodio del bidón llegó en un tramo muy duro. “Quizá fue un momento bonito para vosotros, pero no para mí”, dijo De Lie con una risa resignada. “Iba à bloc en ese momento. Fue un día muy malo para mí.”
De Lie señaló que su cuerpo aún no recuperaba como debía. “Veo que mi cuerpo todavía no se recupera como debería”, explicó. “Cuando voy à bloc, noto que no hay nada en las piernas.”
Sus problemas estomacales también seguían lastrándole. “Mi estómago tampoco está nada bien. Puedo comer, pero no todo llega a las piernas.”
Antes de la Etapa 4, De Lie había reducido su objetivo a simplemente llegar a meta. “Solo terminar, ese ya es un buen objetivo para mí”, dijo. Ni siquiera eso fue posible. En la primera jornada íntegramente italiana, entre Catanzaro y Cosenza, De Lie volvió a descolgarse temprano en el Cozzo Tunno y más tarde abandonó, poniendo fin a un Giro que nunca llegó a arrancar para él.
El gesto de Campenaerts no cambió la carrera de De Lie, ni pudo frenar los problemas de salud que acabaron por sacarle de competición. Sí dejó, no obstante, el recordatorio de que, incluso en una Gran Vuelta marcada por el sufrimiento, la táctica y la presión, el pelotón aún se sostiene en relaciones que perduran más allá de los autobuses de equipo y los cambios de contrato.
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