Mathieu van der Poel describió su sexta victoria consecutiva en el
GP Sven Nys Baal como un ejercicio de paciencia más que de dominio, y reservó elogios para Emiel Verstrynge tras su prolongado pulso en el Balenberg.
“Tuvo un buen día”,
dijo después Van der Poel en declaraciones recogidas por Sporza. “Se quedó conmigo durante mucho tiempo y fue impresionante. No nos dijimos mucho, y tampoco hacía falta. Le conozco razonablemente bien. Es un buen tipo, con mucho talento, y hoy lo ha demostrado.”
Durante gran parte de la carrera, Verstrynge fue una presencia inusualmente resistente, respondiendo una y otra vez a los cambios de ritmo y emparejándose con Van der Poel en un terreno donde pocos lo han logrado esta temporada.
El movimiento decisivo llegó solo al final, cuando
Van der Poel elevó por fin el ritmo más allá del alcance de su rival, abriéndose paso hacia la victoria esperada que muchos pronosticaban desde la salida.
Un susto menor y la mirada puesta en Mol
Van der Poel también analizó con calma su caída anterior, que le hizo irse al suelo brevemente en una subida sin alterar el desenlace. “Me salí un poco de la trazada, no pude volver a meter la bici y acabé en el suelo”, explicó, sin dramatizar.
Con poco margen para recuperar, la atención se desplaza rápido al siguiente examen. En Año Nuevo, en Baal, fue Verstrynge quien más le apretó. El jueves, en Mol, le espera otro viejo conocido. “Últimamente suelo estar mejor en la segunda carrera que en la primera”, dijo Van der Poel. “Quizá sea la edad. Ojalá mañana también sea así.”
El siguiente desafío llega frente a Wout van Aert, con una dinámica muy distinta. Pero en Baal, Van der Poel se mostró conforme con reconocer la resistencia donde apareció, tras encontrar de nuevo el momento decisivo cuando más importaba.
Mathieu van der Poel es el mejor corredor de ciclocross con muchísima diferencia