Paris-Roubaix no suele ser una carrera de sonrisas en meta, sino de rostros extenuados y cubiertos de polvo. En ese abanico de emociones del viejo velódromo también cabe la decepción para algunos, como
Mads Pedersen,
que se quedó sin podio final pese a una actuación sólida para cerrar su campaña de clásicas adoquinadas.
El corredor de
Lidl-Trek sufrió un pinchazo poco después de que la carrera entrara en el primer sector de pavé, aunque fue el único contratiempo realmente significativo de su jornada.
Mientras Mathieu van der Poel,
Tadej Pogacar, Wout Van Aert y Filippo Ganna padecieron averías o caídas en malos momentos, el danés logró mantenerse constante junto a Jasper Stuyven, Stefan Bissegger y Christophe Laporte, también presentes en el grupo delantero a la entrada de la Trouée d'Arenberg.
Pedersen rodó en ese grupo, colaboró y respondió al ataque de Wout Van Aert en Mons-en-Pévèle, aunque no pudo hacer lo propio con el de Tadej Pogacar.
No estaba satisfecho en la llegada. “No. He venido a ganar, a lograr un gran resultado y no lo hice, así que…”, declaró a Eurosport. La lucha por el triunfo ya se le había escapado, incluso aunque Mathieu van der Poel llegara desde atrás y aumentara el ritmo en el grupo perseguidor una vez hecha la diferencia.
Pedersen no quiso jugarse todo al esprint; la victoria estaba perdida y solo quedaba la pelea por el último peldaño del podio, como en años anteriores. “Esto va de piernas, ya sabes. No pude seguir, así que está bastante claro lo que pasa”.
Sin recompensa, sin buenas palabras de Pedersen
Jasper Stuyven atacó para asegurar la tercera plaza por detrás, mientras el danés gastaba balas persiguiendo en lugar de reservar para un esprint. “Tenía esa sensación [de que otros no querían esprintar contra mí]. Prefiero intentar ser tercero y quedarme sin nada que pelear por el cuarto. Lo intenté, hoy no salió, es lo que hay”.
Mads Pedersen, estrella de Lidl-Trek