El equipo
Visma - Lease a Bike fichó a
Victor Campenaerts para 2025 y difícilmente podía haber imaginado un rendimiento mejor. El belga se adaptó al rol de gregario y lugarteniente de Jonas Vingegaard con tal solvencia que el equipo le quitó las clásicas del calendario en 2026, donde su perfil aportaba bastante menos.
Antiguo especialista en contrarreloj y escapadas, Campenaerts brilló durante más de una década por actuaciones individuales, con libertad para perseguir sus objetivos en Lotto. Pero al cumplir 33 años y tras una trayectoria larga y exitosa, buscó un cambio.
Ese giro llegó con su paso a Visma. Ex ganador de etapa en el Tour y en el Giro —y doble campeón de Europa contrarreloj—, cuesta decir que ahora rinda por encima a nivel individual, pero para el nivel colectivo del equipo su aportación quizá sea igual de valiosa.
Campenaerts se ha convertido rápidamente en uno de los hombres de confianza de
Jonas Vingegaard. En la París-Niza del año pasado empezó su nuevo rol y encajó a la perfección. Su experiencia en colocación y su gran motor para el llano y la media montaña lo convierten en el guía personal del danés en los momentos tensos lejos de los puertos.
Incluso en la montaña, Campenaerts ha alcanzado su mejor versión. Además, sus videoblogs diarios resultaron un estímulo motivacional dentro del equipo, mientras que su complexión también le hace ideal cuando Vingegaard necesita un cambio de bicicleta urgente.
En el Critérium du Dauphiné y en el Tour de Francia, esta colaboración funcionó a la perfección; tanto que el veterano añadió incluso la Vuelta a España a su calendario para ayudar a Vingegaard en la pelea por la general. Tenía todo el sentido que en 2026 se replicara la fórmula.
“Si todavía hay algo que me haga latir el corazón más rápido, sería una victoria de etapa en la Vuelta para completar la trilogía. Pero aún tengo que ser seleccionado para eso”, confesó Campenaerts en una entrevista con Het Laatste Nieuws.
Victor Campenaerts sabe que no ayuda mucho en las clásicas de primavera.
Sin embargo, el belga no disputará la última Gran Vuelta de la temporada, ya que tiene su plaza asegurada tanto en el Giro de Italia como en el Tour de Francia. Al margen de esas dos carreras,
por ahora Campenaerts solo correrá la París-Niza, donde volverá a coincidir con el danés en una prueba a menudo nerviosa y marcada por las caídas.
Falta por ver dónde más competirá esta primavera, pero es posible que también entre en el bloque para la Volta a Catalunya, donde el equipo debería contar con buena parte del grupo del Giro. Lo que no aparecerá en su calendario son las clásicas adoquinadas, a diferencia de la mayoría de sus campañas anteriores.
Sin clásicas esta primavera
“Allí ya he rendido bien antes, y con Wout [Van Aert] tenemos un líder con el que me entiendo muy bien. Pero el año pasado no salió. Tras cada clásica volvía a casa por la noche con una bolsa de hielo presionada en la frente.”
“En esas carreras perdí confianza, y tampoco veo claramente qué hacía mal, así que no es fácil decir cómo puedo mejorar”, admite. Sus palabras contrastan por completo con la sensación que tiene corriendo con el bloque de Vingegaard en las vueltas por etapas.
“El año pasado, después de las carreras por etapas, siempre volvía a casa eufórico. Entonces, ¿para qué complicarlo? Wout también sabe que en esas carreras de 2025 no sacó nada de mí”, afirma.
Caídas y problemas mecánicos suelen volver caóticas estas pruebas; y la presencia de corredores como Tadej Pogacar y Mathieu van der Poel las hace cada vez menos tácticas, con duelos directos entre líderes desde lejos. En ese escenario, es difícil ser realmente útil para el equipo.