"Tuvo la oportunidad de su vida": una leyenda de las clásicas cree que Tom Pidcock nunca olvidará su última gran derrota

Ciclismo
sábado, 28 marzo 2026 en 21:00
Tadej Pogacar y Tom Pidcock se abrazan tras cruzar la meta en la Milano-Sanremo 2026
Tom Pidcock fue el que más cerca estuvo de igualar a Tadej Pogacar en la Milán-San Remo 2026. Respondió a todos los movimientos en la Cipressa y el Poggio, llegó a la Via Roma junto al campeón del mundo y aun así se quedó sin la victoria.
Para el icono del ciclismo italiano de los 2000 y ganador de La Classicissima en 2003, Paolo Bettini, el desenlace final se decidió por una elección concreta, no sin antes reconocer la fortaleza con la que ambos habían moldeado la carrera.
“Pogacar estuvo soberbio, no hay duda: hizo la carrera, hizo exactamente lo que quiso. Se cayó, se levantó, dejó a todos salvo a Pidcock”, dijo Bettini en conversación con Bici.Pro. “Pidcock tuvo la oportunidad de su vida. Cuando arrancó el sprint, eligió ir a la derecha, encajándose básicamente en el embudo entre Pogacar y las vallas.”
Tras casi 300 kilómetros, el sprint en Sanremo iba a decidirse por márgenes finísimos. El análisis de Bettini se centra no en la potencia, sino en la colocación.
“Aun así, todo fue regular. Pogacar no cerró, no fue irregular, simplemente dio una señal inclinándose ligeramente hacia las vallas”, explicó Bettini. “Si vuelves a ver el sprint, él sale, lo rodea y pasa por la izquierda. Al final, perdió por unas centésimas, unos treinta centímetros.”
Ese instante, cuando Pidcock se comprometió de inicio al hueco estrecho de la derecha, es donde Bettini cree que la carrera se le escapó. “Quizá, si hubiera ido por el lado más ancho de la carretera, donde tenía todo el espacio para expresarse sin dudar, no sé cómo habría terminado. Tal vez estaríamos hablando de la foto finish de la historia.”

Oficio, no polémica

La colocación de Pogacar ha generado debate, pero Bettini lo ve claro. “Yo diría profesionalidad. No hizo nada irregular. Es normal que si hay un metro entre yo y las vallas, diez centímetros de movimiento basten. A veces con abrir el codo ya cierras un hueco. Es oficio de carrera.”
En ese sentido, el sprint no se decidió por una acción controvertida, sino por experiencia e instinto en los metros finales.
Bettini incluso sugiere que el desenlace habría podido ser muy distinto si Pidcock hubiera apostado antes por otra trazada. “Si se hubiese ido directo al centro de la carretera, habría tenido todo el ancho disponible. En ese punto, para que Pogacar se inclinara, habría tenido que cambiar su línea. En ese caso, sí, habría sido irregular.”
podio final de milano-sanremo 2026
Pidcock, Pogacar y Van Aert en el podio final

Un error que otros quizá no habrían cometido

Ahí es donde la conclusión más amplia de Bettini resulta más llamativa. “Bueno, visto lo que pasó con Pidcock, y los pequeños errores que hemos analizado, creo que Pogacar habría perdido el sprint tanto con Van der Poel como con Van Aert.”
Ni Mathieu van der Poel ni Wout van Aert estuvieron en la selección final en la Via Roma, pero, a juicio de Bettini, su experiencia y su toma de decisiones en ese momento probablemente habrían llevado a otro resultado. Es una afirmación que eleva la actuación de Pidcock y, a la vez, afina la crítica al desenlace.

Sin lamentos, solo hipótesis

Pese al análisis, Bettini no sugiere que Pidcock tenga motivos para quejarse. “Lo verá de nuevo y se preguntará cómo habría ido el sprint de su vida si hubiera ido a la izquierda de inmediato. Pero con ‘ses’ y ‘peros’ no se gana Sanremo.”
Y esa es la tensión que deja la edición de 2026.
Pidcock demostró que podía igualar a Pogacar en las subidas. Demostró que pertenecía al momento decisivo de un Monumento. Pero, según Bettini, cuando llegó la oportunidad, no se ejecutó como debía.
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