Mauro Vegni llegó a ser conocido como el “patrón” del
Giro de Italia y es el arquitecto de la icónica gran vuelta desde 2002, antes de su retirada a comienzos de este año. Con su impronta aún visible en el recorrido de 2026 pese a dar un paso al lado, Vegni se abrió sobre los momentos especiales, las situaciones difíciles y una Grande Partenza que pudo ser, en una reciente entrevista.
La gran cita italiana ha disfrutado de fines de semana de apertura singulares en los últimos años, con el pelotón partiendo desde Bulgaria este año y, en la última década, desde Albania, Hungría e Israel.
Según el exdirector de carrera, la organización llegó a negociaciones avanzadas e incluso tenía planes para que el Giro no solo iniciara fuera de Europa, sino tan al este como Tokio, en Japón, aunque aquel audaz proyecto no se materializó.
Vegni admitió que el Giro estuvo a punto de viajar a la tierra del sol naciente: “No lo creerás, pero en 2020 estuvimos muy cerca de tener una Gran Salida en Japón, en Tokio”,
contó Vegni a TuttoBiciWeb.
La Grande Partenza en Japón, a nada de ser realidad
“Todo estaba listo, todo hecho, luego algo salió mal… Qué pena. Incluso se barajó, durante la era de Rudolph Giuliani, llevar el Giro a Nueva York, pero aquello siempre quedó en pañales. Llevar el Giro a la Gran Manzana fue, sencillamente, un gran sueño.”
Vegni repasó sus momentos favoritos del Giro en más de dos décadas al mando, incluida una audiencia privada con el papa Juan Pablo II y la primera Gran Salida fuera de Europa desde Jerusalén.
“En 2000, cuando logramos salir de Roma y, el día anterior, fuimos recibidos en audiencia privada por el papa Juan Pablo II. Pero también el año pasado, cuando llegamos a Roma, cruzando los jardines del Vaticano y parando con el nuevo papa León XIV. Pero tengo otro momento muy hermoso.”
Grande Partenza de Jerusalén 2018
“2018, empezar desde Jerusalén. Un acontecimiento de locura, construido con gran dedicación y cuidado. Ese año, el Giro logró algo que nadie había hecho antes: una gran salida fuera de Europa. Créeme, no es tan fácil decirlo. Logística y diplomáticamente, fue un trabajo enorme.”
“Imagina: los equipos llegaron en avión a Jerusalén sin tener que transportar nada salvo sus bicicletas; allí les esperaban autocaravanas, camiones-taller y coches de equipo con sus logotipos, proporcionados por la organización.”
Sin embargo, el tiempo ha arruinado más de un plan bien trazado de los organizadores, y el Giro no es la excepción. Entre otras carreras condicionadas por la meteorología, Vegni recuerda la mala fortuna de 2013, que afectó no solo al Giro, sino también a la Milano-Sanremo organizada por RCS.
“En 2013, por las condiciones meteorológicas que afectaron a la Sanremo (nieve, neutralización en Masone y reinicio en Cogoleto), pero también al Giro, siempre azotado por el frío. El Galibier quedó a mitad, y las Tre Cime di Lavaredo de Nibali se conquistaron bajo un temporal de nieve.”